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martes, noviembre 24, 2009

Pishtacos de humo




Los Pishtacos están unidos a la tradición peruana desde tiempos del Incanato. En la literatura peruana estos personajes son citados en varios mitos andinos desde Ricardo Palma en sus tradiciones peruanas, hasta Vargas Llosa en “Lituma en los Andes”. Pero la concepción que se da al nombre denota características particulares de extrema singularidad, se hace referencia, por ejemplo, a un personaje que es protegido por el gobierno cuya misión es diezmar la población de una zona. Se habla también de un sicario que goza de inmunidad y la historia cita varios casos en los que el personaje subliminal y mítico asume vida y personalidad en muchos hombres del ande y de la selva que fueron identificados con esa triste celebridad.

Se coincide en que además de dar muerte a sus víctimas, los pishtacos extraían grasa de su cuerpo para comercializarla como ingrediente de esas recetas desconocidas que se suelen hacer dentro de algunos grupos humanos del centro y sur del Perú

Un grupo de especialistas han desmentido el uso de la grasa humana en la fabricación de productos de belleza o de caros perfumes de indelebles fragancias, aseguran además que conseguir la grasa de los seres humanos a través de la liposucción es un método tan sencillo que no hace falta en cometer hechos delictivos como los que cometen los mencionados personajes.

Y el hecho resulta por demás extraño por varios detalles que son siempre inesperados. Primero, que un coronel de la Policía Nacional del Perú haga público el descubrimiento y captura de tres pishtacos. Segundo que se produzca en la zona del VRAE, zona que es un ojo de tormenta y de muertes anunciadas. TERCERO, que se diga que las víctimas son más de 60 como aventurando una cifra que ya de antemano se conocería. CUARTO, que suceda en un contexto fresco aún del Baguazo donde muchos seres humanos quedaron en situación de desaparecidos.

El tiempo dará la razón a quienes la tienen en realidad, ojalá que de aquí a unos años cuando otro gobierno tenga el poder, no se hable de los involucrados en el caso de los “pishtacos” y se descubra que los sesenta muertos de los que ya se habla con cifra exacta no sean el resultado de operaciones fallidas o de crímenes extrajudiciales de los que el Perú ya vivió tantos en la época del terror.

Esperemos que los Pishtacos no sean una historia más de esas que se levantan para encubrir otros casos que son realmente importantes para la patria. Y que los Pishtacos del Perú no solo sean una mala cortina de humo de aquellas que ya han empezado a asfixiarnos.

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