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jueves, agosto 07, 2008

Olas de tristeza




La tristeza, igual que el mar, se viene en olas, olas que llegan a nuestra playa arrastrando días aciagos, días cargados de recuerdos y de abandono, la tristeza suele pegar nuestra orilla con fuerza, con esa fuerza despiadada que es el tiempo guardado en el corazón, envejecido y seco.

Ayer por la mañana, Maritza, una amiga de inolvidable rostro me ha enviado el libro de Carlos Castañeda Burgos, ese libro que él, poeta consumado, no llegó a tener entre sus manos por que los heraldos de la muerte vinieron a buscarlo antes de que el libro se edite. (FOTO DEL LIBRO)

El libro fue editado impecablemente por la Universidad Antonio Guillermo Urrelo, es breve pero profundo, es un libro tenue pero acentuado por la fuerza de la poesía que humaniza. Imposible leerlo sin nostalgia, sin ese nudo secreto que se ajusta en la garganta cuando la pena nos embarga, más aún en estos días de tristeza.

A veces sería mejor ser una larva y habitar las profundidades de un mar lejano, o ser una fotografía irremediablemente con una sonrisa dibujada y colgar en un cuadro de la pared, donde solo nos busque el recuerdo de una mirada muy de cuando en cuando. Estos días de tristeza empiezan a descolgarse como arácnidas palabras que descienden en la noche por una red invisible de pena.

Últimamente la valeriana ya no hace efecto alguno, se hace imposible dormir sin barrer en la estancia de la vida un poco de tristeza. Esta tristeza es infatigable y nos busca y nos busca como aquellas llamadas que no se cansan y siguen sonando en el celular para decirnos cualquier cosa. A veces simplemente no hay ganas de responder a nadie, ni siquiera a la desdicha.

El libro de Juan Castañeda, que era materia inicial de esta columna antes de hablar de la tristeza, es un manojo de poemas bien logrados, empieza con versos de gran factura: La noche es donde aprendemos/ del color humano/ a beber sus amarguras y/ a compartir el/ descanso de los muertos.

Corresponde a un crítico profundizar en la estructura, en las figuras literarias en los resquicios de su técnica a la que encuentro madura y de profundas estructuras, alguien hablará de la grandeza de su obra un día, desmenuzando el talento de su vida en la osamenta de su poesía, en las conjugaciones verbales y en los gerundios de su palabra.

“Otros Poemas” se titula el compendio poético de la poesía de Juan Castañeda Burgos. Inevitable sentirse varado por esa ola de tristeza al leer sus versos, al recordar los últimos días de su agonía, las visitas de Olga y el brillo de sus lágrimas ahogando su pena.

Las olas de tristeza han venido a buscarme como cada tarde. Vanesa también se va a un viaje largo. Que ganas de ser solo una fotografía y un recuerdo en esta gris materia de la vida y de los días.

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