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martes, agosto 26, 2008

¿Dónde está la placa?




La madrugada del 13 de julio de este año dos delincuentes provistos con patas de cabra, desarmadores y una serie de herramientas sustrajeron una placa de bronce de 10 kilos de peso con una dimensión de 50 x 60 centímetros. Efectivos del Serenazgo sorprendieron a los ladrones cuando se disponían a retirar otra de las placas que el monumento al héroe del combate del 2 de mayo tiene en la plazuela José Gálvez Egúzquiza.

La placa en cuestión data de 1916 y es patrimonio de los cajamarquinos y simboliza la gratitud de un pueblo a uno de sus máximos héroes cajamarquinos que se inmoló antes de ver a su país poseído nuevamente por la ambición ibérica.
El Serenazgo hizo una loable labor al detener y recuperar la valiosa placa que al margen de su valor material tiene un valor histórico inmensurable. Luego de recuperar la pieza el Serenazgo entrega lo recuperado, además de los delincuentes, a la Policía Nacional, encargada de continuar con el trámite necesario para la sanción de los ladrones quienes fueron identificados como Ramiro Dilas García y Luis Alberto Gil Barreto.
Sin embargo ha pasado ya más de un mes y la plazuela José Galvez sigue mostrándose deslucida con la ausencia de la placa. La Municipalidad Provincial de Cajamarca, a través de la Subgerencia de Desarrollo, Cultura y Deporte debería solicitar formalmente la placa a la Policía Nacional del Perú y volverla ubicar en el espacio de donde fue sustraída.
El Instituto Nacional de Cultura, quien seguramente tiene un inventario del patrimonio cultural en Cajamarca también podría intervenir en la solicitud y restaurar ese vacío dejado por la codicia de quienes sustrajeron el patrimonio histórico de Cajamarca. Una vieja foto figura en el libro “De oropeles y abandonos” de la escritora Mónica Buse, foto que muestra un grupo de personas de junto al busto en los albores del siglo XX.
La labor del Serenazgo y Policía Nacional ha sido loable, sin embargo falta la intervención de la Municipalidad y del INC para concluir con la recuperación y dejar el monumento como estaba antes. A veces las cosas suelen perderse por descuido, por olvido o dejadez, por eso desde aquí queremos hacer recordar que falta un paso solamente para concluir con ese importante trabajo.
Así como se perdieron las gruesas cadenas de la plazuela de las hermanas de la caridad, ubicada frente a la iglesia del monasterio en las intersecciones de los jirones Urrelo y Amalia Puga, como se perdieron los leones de piedra que hizo Bagate y que estaban ubicados frente a la puerta del colegio San Ramón de la recoleta y desparecieron en tiempos de Emilio Horna con la famosa Alameda que hasta hoy no tiene un solo álamo sembrado.

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