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jueves, julio 31, 2008

Festejos tras las rejas




Alberto Fujimori, el ex presidente peruano, hoy preso en la Diroes, recibió una serenata por su cumpleaños número 70 entre las 11 de la noche del domingo 27 de julio y las 00:30 horas del lunes 28.

En el Perú ya nada nos sorprende, todo sucede, una mañana amanece y somos testigos de algo inimaginable, inesperado y que probablemente nunca lo habíamos soñado. Tampoco nos sorprende que un ex presidente preso tenga los privilegios que tiene Alberto Kenya, quien recibe visitas diarias de congresistas, políticos y todo tipo de ayayeros.

Pero esta vez la realidad lindó con la ficción y solo faltó que un grupo de mariachis le canten las mañanitas o mejor aún “Con dinero o sin dinero, hago siempre lo que quiero, no tengo trono ni reino, ni nadie que me comprenda pero sigo siendo el rey…” por eso estuvo allí la “portátil” de siempre y una banda de músicos sin fama alguna que, por cierto, gritaron y cantaron todo lo que quisieron desde los extramuros de la sede policial. Ninguno de ellos vio siquiera de lejos a Fujimori, quien los escuchó desde el patio del área de reclusión.

Pero el que sí hizo ingreso a la sede del reclusorio dorado, fue su consentido Kenyi quien junto a su hermana hicieron todas las coordinaciones para que ingresen hasta el lugar Gianni Pivetta, vocalista de Los Iracundos, y al guitarrista Leonardo Franco, a quien Fujimori conoció cuando Abdalá Bucaram asumió la Presidencia de Ecuador en 1996.

Hacía buen tiempo que el dictador se declaró amante y seguidor vigoroso de las canciones de Los iracundos, seguramente que de estar vivo Eduardo Franco, fundador y maestro del grupo original, no habría aceptado tan bochornosa invitación para homenajear a un reo acusado de crímenes de lesa humanidad y que se vació las arcas de un país entero.

También estuvieron en la cita, con ribetes de clandestinidad, en esa suave línea entre la legalidad y la corrupción, el empresario José Dávila, amigo de Fujimori; la manager del grupo musical, Concepción García, y el empresario Ángel Urpeque, quien los trajo al Perú.
La falta de instrumentos no fue impedimento para que los dos 'iracundos’ se animaran a cantar, a capela, dos de sus temas del recuerdo para el agasajado. Entonaron Río verde (...buscar algún lugar donde yo/pueda ser libre así como tú...) y Puerto Montt (...salgamos a correr/busquemos el ayer/que que nos hizo feliz...). Ayer que sin duda Alberto Fujimori añorará junto a su fiel Montesinos, aquel que ahora le hace guiños de ojo y reverencias sutiles, con aquel que ahora comparten medias sonrisas ante millones de televidentes, en una novela rosa que le ha ganado por mucho a cualquier telellorona de Delia Fiallo o Corín Tellado.

Nada es nuevo en el Perú, en el Perú todo puede suceder, todo es factible. Sorprenderse está demás, aquí todo puede suceder.

miércoles, julio 30, 2008

La humildad no significa humillación




Es complicado hablar de la humildad sin caer en contradicciones, una persona humilde, debería tener la humildad para no hablar de esa virtud. Sin embargo es probablemente uno de los valores menos rescatados en los últimos tiempos. La humildad se ha convertido en una característica moral en extinción.

No es fácil hablar de ella sin caer en la apariencia de la soberbia, una persona no puede autodenominarse como humilde, pues caería en contradicción. Corresponde a las personas del entorno hablar sobre ella y evaluarla como una posesión o una carencia cuando de ella se habla con respecto a un individuo.

Lo importante, si de algo puede servir, es nunca creérsela, si nos dicen que está bien, no hay que creérsela, si nos dicen que está mal, tampoco hay que desanimarse. Las cosas tienen un cause natural, un ciclo a veces largo y otras breve, pero siempre terminan, siempre llega el último día de… el último momento de…, la última caminata, la última caminata, el último beso, el último minuto. Todo lo que comienza un día acaba.

No vale la pena desesperarse, el reloj indefectiblemente seguirá marchando sin detenerse, ni siquiera vale la pena preocuparse por las vilezas que se van regando sobre las huellas que dejamos, tras esa sonrisa afectuosa y tras ese abrazo deshonesto y falso siempre existirá el rumor, el susurro.

La Real academia de la Lengua Española en su vigésima edición dice sobre la humildad:(Del lat. humilĭtas, -ātis).1. f. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. 2. f. Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie. 3. f. Sumisión, rendimiento.

“La humildad es una cualidad o característica humana que es atribuida a toda persona que se considere un ser pequeño e insignificante frente a lo trascendente de su existencia o a Dios según si se habla en términos teológicos. Una persona humilde generalmente ha de ser modesta y vivir sin mayores pretensiones: alguien que no piensa que él o ella es mejor o más importante que otros. El concepto de la humildad en varias confesiones es a menudo mucho más exacto y extenso. La humildad no debe ser confundida con la humillación, que es el acto de hacer experimentar en algún otro o en uno mismo una avergonzante sensación, y que es algo totalmente diferente”

A menudo se confunde el acto de humildad con la humillación, como se confunde la calma y la paciencia con la incapacidad. Se piensa que un acto de orden es un acto de soberbia. La humildad es una virtud de realismo, pues consiste en ser conscientes de nuestras limitaciones e insuficiencias y en actuar de acuerdo con tal conciencia. Más exactamente, la humildad es la sabiduría de lo que somos. Es decir, es la sabiduría de aceptar nuestro nivel real evolutivo.

Nos deshumanizamos constantemente con la envidia, la mala intención, la hipocresía y cuando nos victimizamos constantemente con el producto de nuestros propios errores.

Trato de no pensar en ti para engañarme que soy feliz



Trato de no pensar en ti para engañarme que soy feliz, pero no puedo mentirme, no hay manera de ser feliz sin saber dónde estás, sin saber dónde te esconden. Han pasado cinco años sin verte, sin oírte, sin escuchar tu risa de niño feliz recorriendo mis días, sin escuchar esa manera de llamarme papito.
Hoy tienes 9 años, imagino tus días en una escuela, te imagino vestido con un uniforme, imagino tu altura, tus cuadernos llenos de letras, como aquellas que empezabas a dibujar en esos días que vivíamos juntos los dos. Tu ausencia es una espada prendida en el centro de mi alma, irremediablemente tu recuerdo es un llanto perpetuo. Es inútil negar que en las noches el llanto viene a buscarme acompañado de tu sonrisa y tus preguntas de niño descubriendo el mundo.
Me robaron tu infancia Jaime, nos robaron las palabras que íbamos a decirnos al despertar cada mañana, nos robaron los días vestidos de felicidad y el perseguir a las abejas en el parque, los helados de crema y desterraron nuestra felicidad a una ciudad vacía, deshabitada. No vamos a recuperar nunca el tiempo ido, nadie va a devolvernos los abrazos negados en navidad, en año nuevo, en nuestros cumpleaños y los abrazos de cada día porque nos amábamos con la fuerza interior de la sangre.
Solo cabe perdonar, buscar una razón a la sin razón de quienes te escondieron y te siguen escondiendo. Hemos sobrevivido a esa pena y es un triunfo, hemos sobrevivido al llanto y a la infelicidad, seguimos vivos y con la esperanza de encontrarnos un día, perdimos el camino para volver a casa y encontrarnos, perdimos el camino pero no olvidamos nuestros nombres, no nos olvidamos de nosotros un solo instante.
Existe gente que se perdió para siempre, lo de nosotros solo es un cúmulo de días que alguna vez va a terminarse y volveremos a estar juntos, al doblar cualquier esquina de la vida, mientras haya vida hay esperanza. He leído más libros en estos años que voy a contarte un día, he escrito más páginas en el cuaderno donde dibujabas figuras geométricas y escribías tus primeras letras. Tus juguetes, que tal vez cuando nos encontremos ya no los necesites permanecen inmóviles en el tiempo, guardando tus últimas caricias en medio de esa soledad absoluta que me rodea cuando llego a tu recuerdo.
Algún día recordaremos esta ausencia como una página de la vida a la que ya dimos vuelta, alguna vez volveremos a arrancar moras frescas de tardes nuevas, cuando esta angustia haya secado como las hojas del otoño. Las penas más duras forjan el espíritu en el yunque del abandono y la tristeza, después de eso el espíritu se hace fuerte.
Voy a publicar un libro en un par de meses, no dejo de pensar en ti ni un solo día, esta pena va a terminar cuando menos lo pensemos y podremos otra vez mirarnos a los ojos, fundirnos en un abrazo y comenzaremos donde nos quedamos aquella noche de viernes cuando sentados en el umbral de la puerta me preguntabas mirando al cielo en cual estrella está el abuelo.
Ahora cuando miro las estrellas me pregunto si alguna de ellas te ha visto, si alguna sabe de ti y nadie me responde solo esa infinita soledad que me grita la falta que me haces entonces cierro los ojos y lloro para verte feliz en mi recuerdo.

Bailes, verbenas literarias y otros eventos sin licencia



Los hechos registrados el fin de semana último son una prueba más de la irresponsabilidad de quienes pretenden lucrarse a costa del desorden que se propicia. Los bailes populares solo han dejado una estela de sangre y muerte sin contar el malestar que se causa a los lugares aledaños pese al clamor de los vecinos que suplican, con justo derecho, la paz que todos merecemos.
Es penoso que mientras la Municipalidad intenta poner orden en el abigarrado mundo de espectáculos callejeros, polladas y parrilladas de fin de semana, existan autoridades que por intereses políticos y por gollerías boicoteen este orden que es necesario se instaure de modo inmediato.
El Perú se convirtió hace mucho en tierra de nadie, donde los “empresarios chicha” abigarran las paredes con anuncios multicolor sin respetar la propiedad privada ni hacer uso de los paneles instalados para ese tipo de publicidad, luego perifonean con ruidosos artefactos que causan una bulla descomunal anunciando un evento en donde irremediablemente se concluye con grescas sangrientas, hospitales llenos de heridos y comisarías atestadas de detenidos sin contar los sucesos trágicos que ya se han registrado en Cajamarca como muertes y otro tipo de crímenes.
Todo cambio es duro, por lógica humana y social hay resistencia a todo cambio, pero los cambios son necesarios, más aún cuando no ha existido antes una adecuada configuración y organización de ese tipo de eventos informales. Es inadmisible que se usen los estadios para espectáculos que con el pretexto de verbenas literarias se hagan ingentes borracheras y auténticos rines de box y cachascán, tiro al blanco con botellas y donde se lucen chavetas, verduguillos además de toda clase de actos que lindan con la inmoralidad y el desacato a las normas consensuadas de la civilización.
Cuando estos bailes terminan mal, (y siempre terminan mal), se culpa a las autoridades por la inseguridad, por los fallidos planes de seguridad ciudadana o por carecer de planes de contingencia para ese tipo de eventualidades, sin embargo, cuando la autoridad competente, Defensa Civil y Municipalidad ponen en orden e instauran el respeto a las leyes y las licencias, surgen los incondicionales a rasgarse las vestiduras.
La recuperación de la paz de los lugares colindantes a estadios y a otros centros de diversión como discotecas, bares y cantinas debe ser avalada por quienes buscan la auténtica seguridad en la ciudad, es lamentable que autoridades como el Gobernador de Cajamarca avale eventos sin licencia, que usurpe funciones y que ponga zancadillas aprovechando la envestidura que por encargatura y no por meritocracia le confirió el Presidente de la República.
Así como moviliza cientos de policías para garantizar la seguridad de cuatro o cinco mineros, así también debería movilizar a los policías cuando se trata de velar por la seguridad de los cajamarquinos, de cientos de jóvenes que se exponen en eventos sin licencias ni garantías.
Pero la filosofía aprista es simple, si algo falla, la culpa es de la inseguridad y se culpa a la municipalidad, al general o al Serenazgo.

El pasto del otro lado de la cerca




Las vacas siempre creen que el mejor pasto es el que está al otro lado de la cerca, por eso se esfuerzan tanto en meter la cabeza entre los alambres de púas para arrancar un poco del pasto del que creen es más sabroso y jugoso, más dulce y bueno. No les importa que a veces en el intento pierdan trozos de piel que se desgarra en la tentativa de alargar el cuello para arrancar unas briznas de la verde hierba.
Oswaldo, un granjero norteamericano, hace muchos años se dio cuenta de ese detalle, las vacas de su corral siempre buscaban comerse el forraje que se encontraba del otro lado de la cerca, ese que les era inalcanzable por las púas del metálico alambre. Entonces decidió cortar el heno de su propio corral, aquel que las vacas detestaban y se negaban a comer, al que las vacas encontraban insípido y poco dulce; lo puso en pacas al otro lado de su cerca y esperó.
Las vacas se acercaron a la cerca y empezaron a devorar el pasto seco. Esta vez se sentían realizadas al haber logrado mordisquear más que las veces anteriores. Su alegría no les dejaba ver que era el mismo pasto el que comían, ese al que habían despreciado e ignorado, ese del que no habían querido probar por mirar el corral ajeno.
Los seres humanos también somos como el rebaño del granjero, pocas veces valoramos el pasto que tenemos en nuestro corral y continuamente nos acercamos a los límites de nuestra vida para escudriñar sobre lo que hay más allá, buscando el momento de poder mordisquear el pasto del corral ajeno sin darnos cuenta que nos desgarramos la piel o que nos lastimamos y que en el afán de liberarnos lastimamos a los demás.
A veces esa idea del pasto del corral ajeno se convierte en obsesión, entonces nosotros, humanos, olvidados de nuestra condición y casi convertidos en parte del rebaño del granjero Oswaldo no solo nos desgarramos la piel buscando el pasto ajeno si no que hasta saltamos la cerca o la rompemos.
La historia del otro lado de la cerca no se reduce solo a un campo, se amplia a otros que abarcan campos más extensos. El pasto de nuestro corral no solo es nuestra familia, no solo nuestra esposa y las cosas que poseemos, sino además las actitudes que tenemos, las cartas que escribimos, los poemas que guardamos para ser leídos un día, las comidas que cocinamos, los cuadros que pintamos y los días que vivimos.
El pasto de nuestro corral es nuestra vida misma. Poco hacemos por mirar el nuestro, por cultivar el que tenemos, a veces tenemos mejor terreno y mejor riego, sin embargo la sola idea de que lo nuestro es inferior nos aturde y nos nubla.
A diferencia del ganado del granjero nuestra racionalidad nos hace saber que no somos meros instrumentos que se dejan llevar por instinto sino por una lógica y por un raciocinio, por una inteligencia superior que nos debe diferenciar.
El pasto es nuestra vida, nuestro corral esta cercado de nuestros propios días. No hay necesidad de envidiar el del corral ajeno, el que tenemos en el nuestro es el mejor y nos pertenece.

Liberaciones inauditas… cuando la cadena de la justicia se rompe


La inseguridad ciudadana se ha incrementado en los últimos meses en toda la región. Bandas organizadas operan en provincias, además de que se producen hechos delictivos cada vez más atroces, pese a los esfuerzos que realiza la Policía Nacional del Perú quien es el primer eslabón de esa cadena de justicia muchas veces se ve quebrada por acciones reprochables del Poder Judicial.
La cadena de justicia empieza en la PNP, el siguiente eslabón es el Ministerio Público, sigue el Poder Judicial y finalmente el INPE si un eslabón falla de nada sirve ningún plan de seguridad.
Es una pena que el Poder Judicial se vea mermado en su imagen por actitudes aisladas de algunos magistrados que laboran en provincias. ¿Está enterada la Presidenta de la Corte Superior de Justicia de Cajamarca del accionar de los jueces de provincia? Hace unos mese la ciudad de Hualgayoc se quedó sin energía eléctrica gracias a una horda de ladrones.
Salatiel García Mendoza (24), Maximiliano Olivares Mendoza (25), Miguel Gilmer Olivares Julón (22), Anselmo Edgar Vásquez Ramos (28), Joel Oswaldo García Mendoza (26), Policarpio Vásquez Díaz (28) y Carlos Oscar Cervantes Guevara (26), fueron sorprendidos por la población el pasado 02 de mayo cuando procedían a robar cables en el sector denominado El Cisne. Con fecha 08 de julio la Sala Itinerante de Santa Cruz, revocó la sentencia emitida por el Juzgado Mixto de Bambamarca, la resolución que declara improcedente la solicitud de variación de condición jurídica, solicitada por los inculpados, es decir que los procesados sean investigados libres y no detenidos como se ha estado haciendo, ya que se encontraban internados en el penal de dicho distrito. La cadena de justicia una vez más se rompió y deja en libertad a 8 delincuentes que fueron sorprendidos infraganti.
El 28 de junio una niña de 5 años fue violada en Celendín por un adolescente de 15 años, pese a que el hecho fue comprobado y acreditado con un examen médico. Con la Resolución Nº 0092008 el Fiscal Alvarado Caicho de la provincia de Celendín ordena la detención del violador, sin embargo con Resolución Nº 200845 el juez de Celendín ordena su liberación.
¿Por qué los hechos que suceden en provincias no son revisados con la misma minuciosidad que se hacen los procesos en Cajamarca? Mientras la cadena de justicia se siga quebrando pese a tener las pruebas y haberse demostrado la contundencia del delito, el Perú seguirá escuchando las voces de protesta de sus ciudadanos.
Los jueces fueron elegidos para impartir justicia con criterios profesionales y humanos. Dar a cada uno lo que le corresponde, lo que le toca. Un juez no puede vulnerar los derechos de los ciudadanos y liberar a delincuentes que han sido denunciados en mérito a su conducta delincuencial. Un juez no puede ordenar la libertad de avezados hampones y llenar las ciudades de peligro.
Los esfuerzos de la PNP no servirán de nada mientras algunas provincias sean una gran coladera en donde las cárceles son regentadas por incapaces del INPE, con honrosas excepciones, por incapaces repartidores de justicia, con honrosas excepciones y por oscuros y negros intereses por los que la ciudadanía exige una explicación.

Paralizaciones, represiones y humillaciones



Nuevamente el Perú se ve inmerso en una paralización nacional que pese a la publicidad que el gobierno ha propalado en diferentes medios de comunicación con la ilusa idea de contrarrestar el paro no lo va conseguir del todo.
“El tren del Perú no debe parar”, dice uno de los spots publicitarios, “no le pongas piedras en el camino” agrega. Y con certeza se refiere a la interpretación literal de obstaculizar las vías de comunicación con piedras, lo que esta prohibido por una reciente ley y que además es penado.
Pero todo apunta a que el que puso las piedras en el camino del tren peruano no fue el pueblo sino la corrupción enquistada en el gobierno aprista, desde los dolosos acontecimientos en el intento de compra de un lote de patrulleros. Los apristas han olvidado sus tiempos de búfalos, sus marchas callejeras y reuniones clandestinas, sus conspiraciones… Alan olvidó su marcha callejera nada pacífica, cuando pateó salvajemente a Jesús Lora, en una marcha convocada por la CGTP.
El Ministerio del Interior ha decidido usar la represión muy a su estilo de los últimos meses, la misma represión que aplica cuando indefensos campesinos reclaman por el agua que les es arrebatada, la misma represión que se ordenó aplicar a estudiantes universitarios y a los maestros “comechados” según palabras textuales del presidente de la República Peruana.
"No creo que esta ocasión amerite sacar a las FFAA a las calles. Es muy peligroso porque no están entrenadas en control de disturbios. Me parece una pésima decisión. No hay que exagerar el significado de este paro", dijo Fernando Rospigliosi, ex ministro de Interior, citado por El Comercio.
"La labor es preventiva no queremos enfrentamientos ni heridos, pero tampoco podemos estar inermes ante amenazas y debemos proteger a quienes deseen trabajar y transitar", dijo el ministro de Defensa Antero Flores Aráoz en respuesta a las críticas.
La democracia faculta a protestar cuando un sector de la sociedad está en desacuerdo, existe un derecho inalienable que el gobierno bajo ninguna embuste puede negar. El sacar el ejército a las calles es una manera de generar actos violentos, los reclutas carecen de preparación y sus actos no garantizan ninguna seguridad ni orden alguno.
El provocador de Alan García pretende una vez más demostrar su poder y hacer alarde de su negligente actitud. El presidente se ha convertido en el prototipo de una autoridad renegona y prepotente empecinada siempre en salirse con la suya. La cuadrilla de ministerios y de gobernadores en cada pueblo solo avala la insensatez de un gobernante en escombros ideológicos que ha desmembrado la ideología del partido de Víctor Raúl.
Ellos pretenden defender lo indefendible, lamentablemente esas actitudes dictadorzuelas solo levantan los cadáveres políticos de una izquierda a quien se le inyecta la vida con las absurdas represiones al pueblo, solo prostituyen la política nacional.
La psicosis neurasténica de un mandatario cada vez más perturbado no debe ser secundada por posiciones obtusas de gobernadores y ministros que cuando los miembros del orden no se inmolan en nombre de su tiranía los humillan, vejan y destituyen.

¿Ultraje a la bandera?



El ministro de Defensa, Antero Flores-Araoz, durante la ceremonia por el homenaje al Capitán José Abelardo Quiñones y el Aniversario de la Fuerza Aérea, anunció que ha dispuesto que el Procurador General de la República, encargado del Sector Defensa, formule denuncia penal contra Lacey Zamudio Juarez, conocida en el ámbito artístico y de la farándula con el apelativo de Leysi Suárez.
La persona fue denunciada, según el ministro, por haber ultrajado los símbolos patrios, como es el escudo y la bandera nacional, delito que está tipificado en el Artículo 344 del Código Penal, siendo pasible de pena privativa de la libertad no mayor de cuatro años y multa de sesenta a ciento ochenta días.
Ese patriotismo repentino del ministro de Defensa es descabellado y risible, pues al más puro estilo chauvinista y patriotero ha iniciado una cortina de humo que era de esperarse en vísperas de un discurso presidencial que tendrá que explicar por qué, si la economía de los peruanos es tan emergente los programas de asistencialismo se incrementan cada vez a más y más distritos.
Probablemente la actitud de la bailarina no fue la más apropiada, con certeza fue un truco publicitario que le funcionó muy bien, pues antes de ellos pocos o quizás nadie la conocía. En países neoliberalistas, con políticas iguales a las que Alan García impuso en el Perú, los trajes de baño tienen los colores de su bandera y ni el más cucufato de los políticos denuncia una vejación a la patria.
Se ofende más a los símbolos de la patria al obligar a niños con los estómagos vacíos a cantar el himno nacional, se ofende más a la bandera cuando se la carga a dos manos y se patea a un hermano peruano tal cual lo hizo el “excelentísimo” señor Presidente de la República.
Habría que poner presas a las autoridades que no honran a la bandera asistiendo a los desfiles cívicos cada domingo, a quienes la ensucian vendiendo los puertos estratégicos o cediéndolos en concesiones por décadas sin tener en cuenta el criterio defensivo y valioso que se vulnera con ellos, habría que sancionar a quienes juramentan un ministerio o una presidencia y besan la bandera para luego traficar con influencias y lucrarse con el dinero del pueblo. Habría que poner presos a los futbolistas que vestidos de rojo y blanco humillan a la patria cada vez que juega.
Una mujer bella y desnuda sentada sobre una bandera y montada en un caballo, es un espectáculo bello, es un paisaje que honra y que no hace daño a nadie. Esa mujer desnuda sobre el lomo de ese animal es más bello que cualquier político embustero que besa la bandera cuando juramenta en su cargo y a los dos días la deshonra en secreto, montándose sobre ella y sobre las leyes. La esencia de los símbolos no radica en la lo material, en lo rojo o lo blanco, en el yute o la seda. La esencia de la simbología patriótica y no patriotera radica en el grado de respeto que se tiene a la paria a través de nuestras acciones, del cumplimiento de las leyes, de la verdad y la transparencia.
Para algunos Ministros sería mejor estar callados y parecer tontos antes que hablar y confirmarlo.

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