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miércoles, noviembre 18, 2009

Para que darle tanta vuelta al asunto




Chile sigue negando toda actuación en el caso del espía peruano, sus políticos han sido tajantes con el tema y nos han acusado- a nosotros, los peruanos - de ser portadores de una paranoia colectiva. Es probable que sus políticos no estén al tanto de las sucias jugarretas de sus militares, es probable que aún su presidenta, que se encuentra en las vísperas ya de unas elecciones, haya también sido sorprendida con la noticia, pero lo que es innegable es que hubo espionaje y que fuimos traicionados por uno de los nuestros.

Un familiar del suboficial Víctor Ariza Mendoza al servicio de Chile se pronunció y reveló que éste habría tenido un movimiento bancario de 200 mil dólares anuales por la venta de la información. Celia Ariza, hermana del suboficial, narró que dos abogados han evaluado el caso de su hermano y uno de ellos le habría dicho que su hermano podría ser condenado a muerte, razón por la cual temen por su vida. “Llegó otro abogado, y nos dijo: su hermano está jodido, su hermano ha movido más de 200 mil dólares al año, puede merecer la pena de muerte”, contó Celia Ariza, -pobre hermana -.
Sin embargo, negó que su hermano sea un espía al aseverar que las veces que viajó a Chile fueron dos veces, cumpliendo órdenes y autorizado mediante resoluciones; cuatro veces para visitar a su otra hermana y su sobrina. “Nada fuera de lo normal”, acotó. Opinó que detrás del arresto de su hermano, ocurrido el 30 de octubre, se mueven intereses “muy altos”, porque por esa fecha se preveía el viaje del presidente Alan García a Chile.
Dijo además que su hermano, con quien no han podido comunicarse hasta ahora, es un buen padre, una persona “muy inteligente” y “muy correcta” y “criado con normas”.

Seguramente que para todas las hermanas y madres sus hermanos e hijos son perfectos y que los bendicen a diario aunque estos sean unos auténticos rufianes, lamentablemente, la historia del Perú se forjó con la sangre de diversas personalidades a lo largo de su historia y es indignante pensar en que un peruano venda a su patria por 3 mil dólares o treinta millones, eso es lo de menos.

El espía de marras se zurró sobre la gloria de Bolognesi, sobre el sacrificio de Alfonso Ugarte, sobre los miles y miles de peruanos que entregaron su vida defendiendo el suelo patrio en esa mal llamada “Guerra del Pacífico”. Más allá de las normas legales y de los tratados internacionales, hay gente que sencillamente no merece vivir. El caso de Ariza Mendoza es un ejemplo contundente. No seamos hipócritas, no vamos a ser cucufatos ahora. Las democracias más perfectas o las más imperfectas, que suelen ser las que mejor funcionan, liquidan a sus espías con una inyección letal, aún eso es poca cosa comparado con lo que el infeliz de Arizar le hizo no solo a 28 millones de peruanos, sino también a los millones de peruanos que aún no han nacido y que también mirarán con repudio el cuaderno donde escriban su tristemente célebre nombre algún día.

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