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martes, noviembre 17, 2009

“La Dama del Cántaro”



Fue en esta ciudad, en Cajamarca, donde se produjo el encuentro o el desencuentro de dos mundos. La cultura europea, representada por un grupo de soldados y ex presidiarios quienes trajeron consigo los fragmentos toscos de una historia romana y mora que también les fue impuesta, aunque con menor brutalidad. Ello trajo consigo la fusión de lo inca con lo hispano en un continente que empezaba a dividirse y que posteriormente se convertiría en naciones independientes cada una con sus propios libertadores.
Prueba de ello es esa histórica piedra en forma de cruz situada en el jirón Cruz de piedra, donde según se dice. Simón Bolivar juró vengar la muerte de Atahualpa. Otros monumentos importantes e iguales de significativos por la relevancia histórica fueron ubicados en Cajamarca en diferentes puntos de la ciudad, de este a oeste, de norte a sur.
Hace unos años, que adrede o por ignorancia, desconocimiento o falta de tino muchos de ellos han ido teniendo una suerte oscura, una ola misteriosa de desapariciones ha surgido hace varios años y a “desmonumentalizado” la ciudad.
Desaparecieron por ejemplo, cuando se construyó una alameda sin álamos, los dos leones de piedra ubicados en La Recoleta junto a la iglesia del mismo nombre, junto a ellos se desaparecieron trozos de historia y de tiempo. Antes de ellos, habían desaparecido las gruesas cadenas de bronce que adornaban los jardines de la plazuela de “Las monjas”. También desapareció un inmenso Inca de piedra que estaba ubicado en la cima de la colina Santa Apolonia. Un indígena de piedra de nombre Porfirio (obra de Bagate en la alameda sin álamos) Una pesada placa de bronce del monumento de José Gálvez, un santo llamado San Quirino de la Iglesia San Francisco, decían que era una santa reliquia enviada del mismo vaticano.
Sin embargo una de las desapariciones más recientes de la que los cajamarquinos han sido víctimas es la talla de “La Dama del Cántaro” Una estatua de metro y medio, tallada en piedra blanca que representaba a una mujer cargando un cántaro, la obra corresponde al insigne Juan Villanueva “Bagate” sin duda el más afamado escultor de Cajamarca. Las generaciones posteriores ya no conocerán esas joyas que adornaban a nuestra ciudad, esas que llenaban de orgullo e historia a sus habitantes.
Probablemente sea una limitación cultural. Un problema de identidad, nos olvidamos de la valía de las iglesias como Belén, San Francisco y Catedral por que las vemos a diario, sin pensar que mucha gente viaja miles de millas para poder eso que desdeñamos. La identidad es la base del sostenimiento de nuestra historia, pero parece que en nosotros hubo un vacío educativo que nos ha conducido a tolerar estas desapariciones misteriosas y desconectarnos de nuestra propia historia.

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