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miércoles, agosto 16, 2006

Suplemento Cultural ERNESTO CARDENAL: La liberación del hombre




Testimonio de Cardenal. Conmovedores pasajes de la marginación de la que fue víctima por el propio Juan Pablo II.

Poeta nicaragüense. Estudió filosofía y literatura en las universidades de México y Columbia (Nueva York). Tras su experiencia en un monasterio trapense de Kentucky, Estados Unidos, se ordenó sacerdote (1965) y creó en su país la abadía de Solentiname, poderoso foco de la revolución de la vida cultural y religiosa americana. Combatió contra la dictadura del general Anastasio Somoza, siendo nombrado en 1979 ministro de Cultura por el régimen sandinista. Entre sus obras destacan Epigramas (1961), Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965), que contiene algunos de los poemas más intensos de Cardenal, El estrecho dudoso (1966) y Homenaje a los indios americanos (1969), donde se observa una influencia clara de la poesía de la Beat generation. Cardenal une el lenguaje místico con el épico, los problemas del proletariado de su pueblo con la magia de lo cotidiano; la ironía con la intensidad de la vida moderna.


EPIGRAMAS

Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido:
Yo, porque tú eras lo que yo más amaba
Y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
Porque yo podré amar a otras como te amaba a ti,
Pero a ti no te amará como te amaba yo.

CLAUDIATe doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña.Los he escrito sencillos para que tú los entiendas.Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan,un día se divulgarán tal vez por toda HispanoaméricaY si al amor que los dictó, tú también lo desprecias,otras soñarán con este amor que no fue para ellas.Y tal vez verás, Claudia, que estos poemas,(escritos para conquistarte a ti ) despiertanen otras parejas enamoradas que los leanlos besos que en ti no despertó el poeta.

ORACION POR MARILYN MONROE
Señorrecibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,aunque ése no era su verdadero nombre(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 añosy la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillajesin su Agente de Prensasin fotógrafos y sin firmar autógrafossola como un astronauta frente a la noche espacial.Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)ante una multitud postrada, con las cabezas en el sueloy tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno maternopero también algo más que eso...
De las primeras cosas del Papa cuando pisó suelo nicaragüense fue la humillación pública que me hizo en el aeropuertoReprendido ante millones de hombres por el Papa Juan Pablo II, 4 de marzo de 1983
"Bienvenido a la Nicaragua libre gracias a Dios y a la revolución" decía una gran manta en el aeropuerto cuando llegó el Papa. Si Juan Pablo II la leyó, ella le habrá dado más disgusto del que ya llevaba adentro. De las primeras cosas del Papa cuando pisó suelo nicaragüense fue la humillación pública que me hizo en el aeropuerto enfrente de todas las cámaras de televisión. Aunque no me cogió de sorpresa porque estaba preparado para ello.
El Nuncio ya me había advertido que eso podía pasar. El Papa no quería que ninguno de los sacerdotes en el gobierno estuviera recibiéndolo en el aeropuerto. Pero solo a mí se aplicaba eso. El padre Escoto, que era canciller, tenía que estar en una reunión de cancilleres en Nueva Delhi.
Después de todos los saludos de protocolo, incluyendo los de guardia de honor y la bandera, el Papa le preguntó a Daniel que lo llevaba del brazo si podía saludar también a los ministros, y naturalmente le dijo que sí; y se dirigió a nosotros. Flanqueado por Daniel y el cardenal Casaroli fue dando la mano a los ministros, y cuando se acercó a donde mí hice lo que en ese caso había previsto hacer, alertado ya por el Nuncio: y fue quitarme reverentemente la boina, y doblar la rodilla para besarle el anillo.
No permitió él que se lo besara, y blandiendo el dedo como si fuera un bastón me dijo en tono de reproche: “Usted debe regularizar su situación”. Como no contesté nada, volvió a repetir la brusca admonición. Mientras enfocaban todas las cámaras del mundo.
Me parece que todo esto fue bien premeditado por el Papa. Y que las cámaras de televisión estaban sobre aviso. El hecho es que esta imagen fue difundida por el mundo entero, y lo sigue siendo todavía.
En realidad era injusta la reprimenda del Papa, porque yo tenía regularizada mi situación con la Iglesia. Los sacerdotes con cargos en el gobierno los teníamos con autorización de los obispos, y ellos habían hecho pública esa autorización. (Hasta después fue que el Vaticano nos prohibió tener esos cargos).
Y la verdad es que lo que más le disgustaba al Papa de la revolución de Nicaragua es que fuera una revolución que no perseguía a la Iglesia. El hubiera querido un régimen como en Polonia, que era anticatólico en un país mayoritariamente católico, y por lo tanto impopular.
Así fue que en la plaza hubo 700000 personas. Nicaragua tenía entonces 3 millones de habitantes, y eso quería decir que una cuarta parte de la población estaba allí presente. También la derecha acarreó por su parte lo más que pudo de gente, y éstos fueron unas 50000 personas lideradas por el padre Carballo, que entraron a la plaza desde la noche antes y ocuparon los lugares de adelante.
Nos extrañó que el Papa en su discurso en el aeropuerto hablara de aquellos impedidos de llegar a su encuentro como hubieran querido. Lo que repitió varias veces durante la misa. Y ponía un énfasis perverso en cada sílaba, para que se entendiera bien que eran muchos a los que no se les había permitido llegar. ¿Acaso podían haber llegado más de las 700000 personas? Y como los discursos los traía escritos, y habían sido hechos en Roma, ¿cómo es que ya sabían desde antes que eran muchos a los que se les impidió llegar?
El sudor nos empapaba a todos al comenzar la tarde de aquel 4 de marzo de 1983, pues marzo es uno de los dos meses más calientes de Nicaragua, y la temperatura puede haber sido de más de 40 grados: pero nadie sospechaba que los ánimos se iban a caldear mucho más que esos 40 grados durante la misa del Papa.
Sorpresivamente la misa comenzó con una alocución del arzobispo Obando. Tanto que se esforzó la revolución en colmar esa plaza de gente, y fue para que a esa gente le hablara ahora el archienemigo de la Revolución En todas las negociaciones previas, en las que hasta lo más nimio se discutió, no se había contemplado que monseñor Obando hablara. Y Obando dio la bienvenida al Papa comparando su llegada a Nicaragua a la visita que una vez Juan XXIII había hecho a una cárcel a Roma. Me chocó esa comparación de Nicaragua con una cárcel, pero más me chocó el aplauso de toda la plaza. ¿Era que todo el pueblo se había volteado contra nosotros?
Las lecturas de la misa no fueron inocentes. Se veía que habían sido escogidas ex profesamente contra los sandinistas. Del Antiguo Testamento fue leído lo de la Torre de Babel: los hombres que se quisieron igualar a Dios. Del Nuevo, lo del Buen Pastor: solamente Cristo lo es; los otros son ladrones y salteadores.
Si uno ve los vídeos de la misa puede comprobar que hubo un cambio progresivo en la gran mayoría de la plaza, dejando de aplaudir primero, y protestando más y más después, conforme se van dando cuenta que el Papa al hablar de la Iglesia esta hablando contra la revolución y contra los cristianos y los sacerdotes de la revolución.
Y que por lo tanto no fue como muchos dijeron después, un ataque al Papa hecho premeditadamente por la revolución; sino que el Papa atacó primero a la revolución, el pueblo se mantuvo confuso y dudoso como veinte minutos, y después reaccionó contra el Papa.
Repetidas veces el Papa había dicho que Nicaragua era su “segunda Polonia”. Y ése fue un gran error, porque Nicaragua no era Polonia. El creía que había un régimen impopular, rechazado por la gran mayoría cristiana, y que su presencia beligerante provocaría una sublevación del pueblo contra los comandantes de la Dirección Nacional y la Junta de Gobierno que estarían presentes en la plaza.
El pueblo le faltó el respeto al Papa, es verdad, pero es que antes el Papa le había faltado el respeto al pueblo.
Que bastaba que él hablara contra la revolución sandinista, y tendría el respaldo masivo de esa plaza. Y el Papa llegó a Nicaragua a desestabilizar la revolución. Si el Papa no hubiera estado equivocado, la noticia mundial de ese día habría sido que el pueblo de Nicaragua rechazaba la revolución.
Y ciertamente ese hubiese sido el derrumbe de la revolución sandinista, como yo lo llegué a temer esa tarde. Pero como el pueblo defendió su revolución y rechazó al Papa, la noticia mundial fue “el agravio que se hizo al Papa en Nicaragua”.
El pueblo le faltó el respeto al Papa, es verdad, pero es que antes el Papa le había faltado el respeto al pueblo.

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