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martes, abril 26, 2011

Carlos Eduardo Zavaleta se ha ido de entre nosotros


Uno de los más grandes narradores peruanos ha fallecido ayer a los 83 años en la ciudad de Lima.

Fue un ancashino ilustre y su vida estuvo dedicada a la docencia y algunos años a la diplomacia, pero siempre escribió con una profunda esencia humana. Sus obras son telúricas y están cargadas de sentimiento, sin duda el cuento que más conmueve de su obra es “Vestido de Luto” un cuento que perturba, que aterra y que describe con exactitud microscópica los detalles entorno a la muerte de un ser querido.

En una de las entrevistas que se le hizo sobre su obra había dicho: “Empecé con dos textos: mi cuento "La figurilla" en 1948, y mi novela corta El cínico, también en 1948, con la cual gané un premio en los juegos Florales Universitarios de ese año. En el primero, de modo deliberado, ensayé el monólogo interior joyceano, y en la novela corta, mezclé y parodié técnicas vanguardistas. Como en un muestrario de lecturas, no faltaron influencias clásicas ni modernas. Si Homero estaba al comienzo, Sartre estaba al final. Por extraño que parezca, en 1955, revisé el texto y lo reedité con agrado. Léanla, merece la pena. Es producto directo de lo que un joven peruano leía apenas terminada la segunda guerra mundial”.

Su última presentación  pública, fue cuando  pronunció el discurso de orden en la ceremonia en el que se otorgó la Medalla de Honor sanmarquina al Premio Nobel Mario Vargas Llosa, el 30 de marzo pasado, en el Centro Cultural de San Marcos. Su salud se había deteriorado en los últimos meses.

Se dio a conocer como escritor a finales de los años cuarenta con un volumen de relatos titulado El cínico(Lima, 1948), al que luego siguieron otras recopilaciones de cuentos que le revelaron como un consumado maestro en el cultivo del complejo género de narrativa breve. Entre estas colecciones de relatos, cabe destacar -además de la ya mencionada- las tituladas La batalla y otros cuentos (1954), El Cristo Villenas (1956), Unas manos violentas (1958), Vestido de luto (1961) -obra galardonada con el Premio de Fomento a la Cultura "Ricardo Palma"-,Muchas caras del amor (1966), Niebla cerrada (1970), Un día en muchas partes del mundo (1979) y una larga lista de obras que acompañaron todos los años de su vida.

No le importó la crítica que sobre su obra se hacía, sabía de su existencia pero no le significaba nada El reconocimiento puede venir o no, pero nunca es una condición para respaldar de un modo imprescindible un buen libro. Por lo demás, la crítica se ha equivocado tantas veces (con Valdelomar, con Martín Adán, con Arguedas, que no hay que prestarle mucha atención). También se puede llegar por suerte, en ausencia de buenos libros; así, la "sociedad" levanta las medianías a la altura que unos títulos no se merecen”, decía con ese tono tranquilo que lo caracterizaba.

Fue uno de los grandes de esa generación cada vez más lejana de los años 50 junto a Julio Ramón Ribeyro, Felipe Angell (Sofocleto), Enrique Congrains Martín, Oswaldo Reynoso y Eleododro Vargas Vicuña.

La literatura peruana hoy se  queda como el cuento de Carlos E. Zavaleta, vestida de luto, uno de los más prominentes cultores del cuento se ha ido de entre nosotros aunque siempre habitará en las historias que nos deja, en las historias que se quedan en las páginas de los libros que nos entregó en todos los días de su vida.

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