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miércoles, junio 18, 2014

La no tan dulce espera





El presidente regional, Gregorio Santos, ha dicho que existe un afán político de querer traerse abajo a la descentralización en el país, aunque acusa a grupos que él llama de poder, y se refiere específicamente al Grupo El Comercio, existen una serie de factores adyacentes que ponen en peligro la descentralización y eso incluye el desarreglo con que se han manejado los gobiernos regionales.

El retraso de los proyectos mineros en los últimos tres años ha sido visto como un serio problema por el gobierno central, principalmente por la afectación que con ello se ha causado al manejo de los programas sociales que la política de Ollanta Humala llama programas de inclusión – el dar pescado y no enseñar a pescar, como también sucedió en el distrito más rico del Perú, San Marcos, en la región Ancash, en donde el dinero del canon se repartía entre los pobladores en una actitud harto populista-

Lo cierto es que cada Gobierno Regional se convirtió en un feudo aparte, un estado casi independiente que recibe millones y que no siempre invierte como es debido. Exceso de confianza o no, los errores que se cometen hay que pagarlos, amén de la corrupción que es un mal tan enquistado y está en todas las esferas. Se han detectado y denunciado casos desde la Fiscalía hasta los expresidentes de la república, congresistas hasta secretarios de juzgados y profesores. Nos estamos haciendo inmunes a la corrupción, estamos siendo permisivos y el daño que se esa aceptación nos ha causado es generacional y evidente.

Intervenir a los Gobiernos Regionales para fiscalizarlos no es nada que debe preocuparnos, sobre todo cuando existen indicios de corrupción. Quien nada debe nada tiene que temer, sin embargo existen casos en que las pruebas son apabulladoras como ha sucedido en el caso del gobierno Regional de Ancash, más allá de las lágrimas del presidente regional César Álvarez.

Santos ha reconocido que se equivocó al elegir a ciertos funcionarios, entre ellos José Panta Quiroga, que tuvo malas amistades como Wilson Vallejos y que incurrió en errores reiterados. Es bueno reconocer que uno se equivocó, lo demás lo verán las autoridades, mientras tanto hay que esperar a ver cuál es el panorama con el resto de gobiernos regionales que también son investigados. En algo todos coincidimos, que los responsables de actos de corrupción deben ser juzgados y sobre ellos debe recaer todo el peso de la ley.

Balcon Interior

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