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miércoles, junio 18, 2014

El caso de Lizeth Vásquez





En el clímax del conflicto por el proyecto minero Conga surgieron muchos episodios dramáticos y otros melodramáticos y mal montados, con actores y actrices frustrados.

De los dramáticos – que fueron la mayoría- quizás uno de los más memorables es el de una joven en la plazuela Bolognesi de Cajamarca, joven  que es atacada por un grupo de DINOES que la golpean brutalmente y la dejan desmayada en el suelo mientras otros patean las ollas con comida que servirían para alimentar a los protestantes.

De los melodramáticos, están los soldados de Ollanta luego de la matanza en Celendín maquillándose con aceptil rojo y vendándose heridas inexistentes y siendo trasladados en helicóptero a un hospital, para hacer creer que las muertes que ocasionaron eran justificadas, que lo hicieron en defensa propia. Una gran farsa. Nosotros lo sabemos.

Pese a que el hecho ha quedado registrado en video y que las escenas fueron transmitidas a nivel nacional, un fiscal ha pedido diez años de cárcel para la víctima, es decir, para la chica que es golpeada por una decena de policías.

La justicia peruana en su máximo esplendor – dicen que se encontraron Evo Morales y Ollanta Humala en una reunión de mandatarios. Evo le presenta a su ministro de Marina de Guerra, Ollanta se sonríe y le dice: Evo, pero si ustedes no tienen mar, solo tienen el Titicaca y apenas la mitad. Evo le responde ¿Y cómo Perú tiene un ministro de justicia?- La mofa es evidente.

La justicia en el Perú no es algo que destaque ¿Por qué surgieron las rondas campesinas y las urbanas? ¿Por qué las cárceles están hacinadas igual que los juzgados?

Lizeth Vásquez se llama esta nueva víctima de un hecho absurdo y doloso, por demás vergonzoso.  Quienes tenemos cercanía a la provincia de Celendín, no podemos olvidar las muertes de varios inocentes cuyos deudos después quedaron en absoluto desamparo – mientras el ministro decía que las huestes de Ollanta habían disparado con “balitas de goma” cuando en realidad lo hicieron con fusiles de guerra y hasta desde un helicóptero, un escolar de 15 años que salía de su colegio murió en esa matanza-.

Cada cierto tiempo la historia escribe nombres, el caso de Lizeth Vásquez va a marcar un precedente en la historia del repudio y la vergüenza con respecto a la administración de justicia en el Perú.

Uno no siempre hace lo que quiere/ pero tiene el derecho de no hacer/  lo que no quiere. Decía Benedetti… y agregaba: Una cosa es morirse de dolor/ y otra es morirse de vergüenza.

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