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domingo, julio 12, 2009

Tiranochavista




No se trata de una nueva especie de dinosaurio recientemente descubierta, es más bien una nueva novela política surgida en el panorama político internacional, novela que bien podría llamarse “El alcalde que yo perdí”, “La traición” o “Amigos y rivales”. “La vida te da sorpresas” también sería un buen título.
El Estado peruano concedió asilo político y territorial a Manuel Rosales, líder de la oposición venezolana, y, pese a las diplomáticas palabras con las que el canciller José García Belaunde hizo el anuncio, diplomacia que es herencia de sus ancestros políticos, el gobierno venezolano llamó a consulta a su recién nombrado embajador y afirmó que hará una revisión del estado de las relaciones entre ambos países.
No debemos dejar de reconocer que la injerencia que cometió Manuel Rosales al referirse al gobierno venezolano y específicamente a Hugo Chávez fue una ligereza que ha puesto en riesgo la estabilidad entre las relaciones de ambos países, y que, hasta el experimentado Valle Riestra, abogado del asilado, ha condenado con sutileza, pidiéndole “que respete el estatuto de asilo, no intervenir en política interna venezolana y someterse a todas las reglas que no creen un entredicho con la República de Venezuela”
Una vez más Chávez, el matoncito del barrio, da un ultimátum, increpa y amenaza veladamente cuando las cosas no salen como las planifica
Nuestro canciller anunció ante una comisión del Congreso que “fiel a su tradición histórica y a su compromiso con el derecho internacional” el gobierno peruano había decidido otorgarle asilo a Rosales. Palabras que al bravucón de Chávez lo desairaron en sus pretensiones y de algún modo lo ridiculizaron. Sus planes fallaron.
Desireé Santos Amaral legisladora chavista remarcó desde Venezuela que, si existiera una persecución judicial contra Rosales, este “ya hubiera sido procesado por haber participado en el golpe de estado contra Hugo Chávez y por haber firmado el acta del gobierno de facto de Pedro Carmona, mediante la cual se eliminaron todos los poderes en Venezuela”.
Y es que Hugo Chávez en su sórdida pretensión expansionista había calculado mal y el hecho de que el gobierno aprista por mucho tiempo se hizo el ciego con las “Casas del Alba” y la tristemente célebre “Operación Milagro”, creyó que el Perú era tierra tomada.
Los humalistas no tardaron en salir a criticar el asilo concedido a Manuel Rosales porque consideran que ello es una traición a su líder continental, aquel que avasalla a Evo Morales y que se escupe sobre la democracia, el mismo que olvidó que hace un tiempo se refería al candidato a la presidencia de la República Peruana diciendo: Si por obra del demonio Alan García triunfa retiraré al embajador, porque Venezuela no va a tener relaciones con un ladrón, con un tahúr. A ver si voy a una cumbre y me roba este billete".
Y es que en la vida nunca sabemos en qué estado nos encontrará la siguiente vuelta de esa ruleta inmensa de los días, esa de la que tampoco sabemos en qué momento nos va a desembarcar.

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