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lunes, julio 13, 2009

Sucede que no tengo miedo de morir entre pájaros y árboles





Fueron los versos que alguna vez escribiera Heraud como un fiel presagio del que no teme porque sabe que obra bien, pese a las discrepancias y a los desméritos que algunos quisieron atribuirle a su obra. Heraud murió en la juventud de su vida, 21 años no es una edad que se piense para morir, no es una edad en que la tierra deba saborear la dulzura de los huesoso blancos de un hombre abatido por sus ideas inocentes, quizás, pero altruistas al fin.

Hoy varios colegios en el Perú llevan su nombre, su obra, aunque corta, ha sido traducida a varios idiomas, y se han sembrado historias sobre la vida del poeta, el mismo que fue amigo de César Calvo, de Hinostroza, de Corcuera, y otros tantos que compartieron más que su silencio, esa risa de la que cuentan, no era muy habitual. Aquí un fragmento del poema a un amigo.

Caminamos/mucho tiempo /juntos, /juntos llegábamos /al colegio, /juntos dejábamos /la bicicleta,/ peleábamos juntos, /hablábamos,/jugábamos, /reíamos /juntos /como siempre /y como ahora./

Es imposible/ situarte / exactamente. / No / recuerdo el / preciso momento / en que nos vimos, / seguramente / fue en las / aguas mutuas de / la infancia./(Un banco, una /pequeña carpeta, /no sé) /.Pero mucho tiempo /hemos andado juntos: /años que parecen /otoños fríos,/ días como rayos,/fuegos como /imágenes.

Pero ya no me /acuerdo de ti./Es claro /todos pueden /decirme,/que si lo/conocí tanto tiempo, no /puede /haberse alejado /de mi lado, /aunque esté / ausente como /ahora. /Pero para mí no es así./He visto rostros /levemente y /los recuerdo aún./ Pero Dégale /pocas veces/ aparece en mis /recuerdos: /hoy camino solo, /claro, / tengo / amigos/ pero ninguno /como él.

Compartimos muchas /cosas en el colegio: /a la vez empezamos /a escribir algunos/ versos que luego / se hicieron poemas con / el tiempo. /El debe seguir /escribiendo como yo:/ yo en mi suelo,/ y él desterrado /voluntariamente / (bebiendo/ fríos,/ escupiendo nieve,/ adelantando /el aliento por/ el tiempo.)

Si tú supieras /qué difícil/ es vivir entre / cadáveres, / qué difícil /caminar con los ojos cerrados, / porque ya no se puede mirar. / Y aquí (tenías /razón, toda la vida seré un /niño) /olvido tus /pesares: / yo vivo entre / cadáveres / pero vivo entre los míos /( lo cual es /siempre un /consuelo)/ y tú sin embargo /recoges y bebes/ el polvo de la /distancia.

Este es quizás uno de los poemas menos conocidos de Heraud, y de los más sublimes, el poema es largo y continúa, pero con un fragmento es más que suficiente, fragmento como fue su vida, en esa eternidad que fue

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