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lunes, julio 13, 2009

El infierno está empedrado de buenas intenciones – Ha propósito de un museo minero



Eduardo Barreto Blanco, Director Regional de energía y Minas ha planteado la creación de un museo minero en Cajamarca, en el que ha propuesto se brinde información sobre los denuncios mineros existentes en la zona, datos estadísticos sobre el canon minero y una nutrida biblioteca de información minera. La idea es buena y merece el apoyo de la sociedad entera.
Sin embargo el significado pleno de la palabra museo, si recurrimos al significado de la Real Academia de la Lengua Española es: Lugar en que se guardan colecciones de objetos artísticos, científicos o de otro tipo, y en general de valor cultural, convenientemente colocados para que sean examinados, además agrega: Institución, sin fines de lucro, abierta al público, cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de los objetos que mejor ilustran las actividades del hombre, o culturalmente importantes para el desarrollo de los conocimientos humanos.

Es importante un museo para Cajamarca, más aún si se tiene en cuenta que Cajamarca apenas cuenta con dos o tres que funcionan escasamente, pese a los esfuerzos de quienes lo regentan, pero un museo minero en Cajamarca implica rebuscar en los orígenes de la minería, los pre-incas ya hacían minería en Cajamarca y es notable el descubrimiento del cerro argentífero Hualgayoc en 1771, otras como El Punre en Cajamarca, Paredones en Chilete, Algamarca en Cajabamba, la lista es larga.
Hace solo unos años en una de las minas pertenecientes a la empresa minera Vidalón, ubicada en el cerro Culquirrumi - Hualgayoc, se encontraron sogas de ichu, hojotas de cuero y utensilios que se usaban en la minería de fines del siglo XVII, un museo minero debe reunir todos esos elementos.
Existen en Hualgayoc piedras de molino de varias toneladas, carros mineros que rodaban sobre rieles, plantas de lixiviación de madera y vetustos instrumentos que bien serían acogidos en un mueso de esa naturaleza (lámparas de cebo y de aceite, de carburo y capachos de cuero)
Existen videos del testimonio de la gente silicosa que trabajaba en los socavones en la década del 80, botas zurcidas y seis cementerios que rodean a ese pueblo minero. Un museo es ordenar la historia no sólo bonita sino también la trágica, como las de las minas que tenían puerta de metal en donde los mineros salían después de una semana, los pulmones de un hombre silicoso y el hambre de los pueblos alrededor de la mina, eso también es parte de un museo, el recuerdo de lo que no debe repetirse.

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