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martes, setiembre 04, 2012

Mucho ruido y pocas nueces



Concluido el estado de emergencia en Cajamarca y ante la imposibilidad de una nueva prórroga -porque ya el gobierno había quemado su último cartucho- se han anunciado nuevamente una serie de marchas y han vuelto las posturas radicales e intransigentes cerrando toda posibilidad al diálogo.

El oportunismo de quienes mimetizados en una lucha social, de la que hacen gala, es cuantioso. Hoy por ejemplo, se sumarán a las marchas del Sutep. Mientras tanto a Ollanta le saltan nuevos conflictos por todas partes, la huelga médica, la huelga de docentes, el aeropuerto de Junín, el conflicto de Conga… -hasta uno generado por 350 gatos en un parque del distrito de Miraflores en Lima, que ha hecho que los vecinos y hasta la iglesia crucen palabras y algo más por la atípica presencia de los felinos-.

Si bien el derecho a la protesta es legal, todo exceso y abuso cansa. Estamos de acuerdo en la defensa del agua porque somos seres vivos que dependemos de ella, pero de ahí a usarla como caballito de batalla para intereses personales resulta preocupante, más aún cuando los que resultan afectados son terceros como ha sucedido con los escolares de la región que ya perdieron un mes, sus vacaciones de medio año, los sábados hasta fin de año, los feriados cortos y largos; con esta nueva huelga del magisterio los estudiantes podrían perder el año.

Los facilitadores del diálogo, Garatea y Cabrejos,  venían cumpliendo un trabajo importante y algunos avances se habían dado. A estas alturas se necesita hacer concesiones de ambas partes, cualquier diálogo será disfuncional si no se hacen concesiones que conlleven a un término aceptable para ambas partes. El cerrase tercamente solo degenera la situación y causa daños colaterales terribles a la región Cajamarca. El turismo está quebrado, el índice de desempleo se ha incrementado, la economía se tambalea y los escolares ven en peligro su año escolar debido a la sumatoria de paralizaciones, que aún logrando concluirlo no habrán alcanzado la totalidad de sus objetivos lo que generará deficiencias a futuro.

Se le están dando motivos a Ollanta para nuevas medidas represivas en las que siempre pagan los inocentes, como aquellos que murieron en Celendín y Bambamarca, eran gente que estaba mirando, eran personas curiosas en una multitud de manifestantes, fueron los que no tuvieron tiempo de correr cuando llegaron las balas.

Los cajamarquinos no nos sentimos representados por posiciones intransigentes, aquellos que creen que el uso de la protesta va a tener un final feliz se equivocan. Lo curioso y triste a la vez es que los líderes que incitan a la multitud nunca dan la cara cuando las manifestaciones desbordan en violencia. Los que mueren o quedan tullidos son los otros, aquellos que muchas veces son las personas equivocadas en el lugar equivocado.

Las posturas extremistas siempre son malas, no creo que nadie se sienta representado por los extremos de este conflicto, hace falta una actitud dialogante, razonar y dejar las propuestas obtusas. Mucho ruido y pocas nueces ha habido en este conflicto en cuanto al diálogo, tarde o temprano la historia dará cuenta de esos errores imperdonables y juzgará como es debido.

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