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jueves, setiembre 20, 2012

La lírica silenciada de Manuel Scorza



El escritor Manuel Scorza, quien al igual que Ciro Alegría y José María Arguedas se involucró con la causa indigenista y formó parte de la corriente literaria que intentó abordar las razones que llevaron a los indígenas a afianzar sus raíces ante el desarrollo de la cultura occidental, nació en Lima el 9 de septiembre de 1928.

Durante su niñez y juventud, este representante de la Generación del 60 que vivió por algún tiempo en el distrito peruano de Acoria, asistió al Colegio Militar Leoncio Prado (la misma institución a la que concurriría, años más tarde, su colega Mario Vargas Llosa) y, en 1945, ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Tres años después, este poeta y novelista peruano que, a lo largo de su vida, recibió una gran cantidad de reconocimientos, se vería obligado, como consecuencia de un golpe de estado, a abandonar su tierra natal. Así fue entonces que, en condición de exiliado, fijó su residencia en París, donde aprendió francés y comenzó a ganarse la vida en la Escuela Normal Superior de Saint Cloud como lector de español.

“Las imprecaciones”, “Redoble por Rancas”, “Historia de Garabombo el invisible”, “El jinete insomne”, “Cantas de Agapito Robles”, “La tumba del relámpago”, “La danza inmóvil” y “El vals de los reptiles” son sólo algunas de las obras de su autoría que consiguieron trascender más allá del tiempo y las fronteras ya que varias de ellas no sólo fueron traducidas a más de cuarenta lenguas, sino que también lograron consolidarse como unas de las muestras más destacadas de la literatura peruana del último siglo.

La muerte de este respetado autor que participó de forma activa en un movimiento político de perfil indigenista, tuvo lugar el 27 de noviembre de 1983 como consecuencia de un accidente aéreo que se produjo cerca de Madrid.

Pese a que es más conocido como un formidable narrador, su poesía destaca y es más profunda y hermosa que muchos de los acostumbrados clásicos peruanos. Lamentablemente ha sido silenciada en los colegios por alguna corriente perturbada. Su libro “Los adioses” es sin duda el mejor libro de poesía amorosa que jamás un peruano escribió. A continuación una muestra de su lírica.

SERENATA

Íbamos a vivir toda la vida juntos.
Íbamos a morir toda la muerte juntos.
Adiós.
No sé si sabes lo que quiere decir adiós.
Adiós quiere decir ya no mirarse nunca,
Vivir entre otras gentes
Reírse de otras cosas,
Morirse de otras penas.
Adiós es separarse, ¿entiendes?, separarse,
Olvidando, como traje inútil, la juventud.
¡Íbamos a hacer tantas cosas juntos!
Ahora tenemos otras citas.
Estrellas diferentes nos alumbran en noches diferentes.
La lluvia que te moja me deja seco a mí.
Está bien: adiós.
Contra el viento el poeta nada puede.
A la hora en que parten los adioses
El poeta sólo puede pedirle a las golondrinas
Que vuelen sin cesar sobre tu sueño.

Balcon Interior

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