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jueves, enero 19, 2012

De buques y cobardes



Francesco Schettino, es el tristemente célebre capitán del buque Costa Concordia que recientemente naufragará en costas italianas debido a su impericia, accidente que ha cobrado varias vidas y que ha evidenciado la cobardía del capitán quien prefirió abandonar su buque, tripulación y pasajeros antes que rescatar a los sobrevivientes y ser él el último en desabordar el barco.

Lo sucedido trae a la memoria lo que pasó hace cien años con el famoso trasatlántico Titanic, buque que en toda proporción era más pequeño que el Costa Concordia y que naufragó en su viaje inaugural. Su capitán Edward John Smith no abandonó el barco ni un instante y prefirió morir y hundirse con el Titanic antes que desertar a sus funciones, lo mismo sucedió con la orquesta del barco quienes perdieron la vida interpretando melodías para calmar a la desesperada turba que luchaba por salvar su vida.

Muchas versiones circularon en torno a los últimos momentos de Smith. Existen testimonios de que las personas que estaban cerca del plegable B vieron a Smith con un niño en uno de sus brazos nadar cerca de este. Otras versiones coincidentes indican que Smith se encerró en la timonera y se descerrajó un tiro en la cabeza y otras de testimonios singulares indican que Smith estuvo nadando después del hundimiento y gritando: -"Sed ingleses"- "Sed valientes"-.

En Beacon Park, Lichfield, se erigió un monumento de bronce que honra su memoria y que fue inaugurado el 29 de julio de 1914 por su hija Mel. La placa tiene la siguiente inscripción:

"Comandante Edward John Smith, nacido el 27 de enero de 1850, muerto el 15 de abril de 1912.- De sus conciudadanos en memoria y ejemplo de un gran corazón, una vida brava y una muerte heroica- Sed británicos"-

Cien años han pasado desde la tragedia del Titanic y como vemos los capitanes ya no son los de antes, pero la vida está llena de Francescos Schettinos,  de hombres cobardes que abandonan el barco cuando ven el peligro y saltan junto a las ratas; la vida está llena de seres humanos que traicionan la confianza en ellos depositada.

¿Cuántas empresas se han ido al agua por un mal capitán? ¿Cuántos barcos, no en el mar sino en la vida cotidiana se hunden diariamente porque los capitanes abandonan y huyen ante el primer escollo que encuentran en su camino?

Francesco Schettino, será procesado, probablemente tenga que pasar muchos años en la cárcel lleno de remordimiento por la gente que murió y que él pudo salvar, el ya no es el problema; el problema son los miles de Francescos Schettinos que habitan entre nosotros, que nos saludan, nos dan la mano y en la primera oportunidad surge la traición, la puñalada artera y la huida miserable.

De cada cosa mala que en el mundo sucede existe una buena que la equilibra como los gestos ante un espejo. Todas las acciones en negro tienen otra en blanco, como los días y las noches… el mundo y la existencia guardan un constante equilibrio aunque haya capitanes cobardes, amigos falsos y amores que se hunden en el mar de la nada y de los días.

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