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lunes, agosto 01, 2011

A veces llegan cartas


A menudo el trabajo de la prensa es cuestionado duramente por los mismos actores de la noticia, la labor de la prensa en todas sus formas y de manera particular la prensa escrita tiene la función de informar los hechos que se suscitan y que tienen importancia colectiva, la noticia lo hacen los actores de ella, la prensa solo informa.

Sin embargo existe una licencia considerada como es la columna de opinión, la que faculta a sus autores a opinar libremente a su libre albedrío sobre temas cualquier tema que estimen por conveniente, siempre y cuando no se trasgreda los límites permitidos y se caiga en la difamación.

Muchas veces el hecho de informar genera que las personas involucradas se sientan incómodas y que se genere cierta reacción de rechazo hacia los comunicadores, lamentablemente las noticias no las hacen los periodistas, solo las transmiten; las noticias son hechas por sus protagonistas, el periodista solo las da a conocer y acaso a veces las “sazona”.

Últimamente han llegado a la redacción de este diario una serie de misivas solicitando rectificar tal o cual información, muchas veces imposible por la gran cantidad de pruebas existentes en manos de cada uno de los periodistas a cargo de la información, sin embargo debemos reconocer que algunas han merecido una rectificación inmediata por sus autores debido a errores informativos que no se han ajustado a la verdad.

Pero la gran mayoría de cartas no tienen sustento alguno y las rectificaciones no se dan aunque las cartas sigan llegando instándonos a rectificar lo irrectificable. Otras cartas son sencillamente cantinflescas, por eso llevan el consabido sello notarial que dice “El notario no asume responsabilidad sobre el contenido de la carta, ni de la firma, identidad, capacidad o representación del remitente (ART.Nº 102 D. LEG nº 1049)” o el ya famoso “El notario no se responsabi8liza por el contenido de este documento. ART. Del Decreto Legislativo Nº1049”.

Sin embargo y siendo optimistas todo esto tiene su lado romántico, ahora las únicas cartas que nos llegan son las notariales, ya las otras dejaron de llegar hace años cuando apareció el correo electrónico y destronó a los afables carteros.

Mientras haya quien haga las noticias habrá periodistas, mientras hayan peleas, robos, eventos, desfiles, fútbol, políticos, mercados, precios, enfermos, hospitales, profesores, procesiones… siempre habrá periodistas y cada uno con su grupo de lectores o de oyentes o televidentes.

La prensa solo comunica, es una suerte de narrador de las historias que vio, como lo es el vecino o la vecina que nunca falta y que le encanta mirar todo lo que pasa en el vecindario para contárselo a los demás. Y no podemos negarlo, el chisme es encantador, nos gusta, nos deleita, nos complace, es un gusanito que nos corroe el alma y que nos tienta diariamente.

Mientras sigan llegando cartas será una razón para saber que vamos por buen camino que estamos llamando a las cosas por su nombre y que no estamos solos en este oficio tierno de las letras.

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