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Un libro que toda
mujer que ha llegado a los cincuenta debería leer.
Yamile Humar es una
empresaria y actriz colombiana que ha escrito un libro sencillo y divertido,
titulado: ¡Mierda llegue a los 50! Se trata de una mujer que al llegar a los
cincuenta años se da cuenta que la gravedad hace que ciertas partes del cuerpo
se caigan, que el peso se refleja mucho más en el abdomen, algunas arrugas y la
soledad – es divorciada y sus hijos viven en ciudades distante- han
hecho algunos estragos en su cuerpo. Decide entonces no dejarse aplastar por
los cincuenta y enfrentar esa realidad declarándoles la guerra a los años.
Empieza entonces a ir al gimnasio, a los médicos y hasta recurre a una que otra
cirugía además de buscar novio por el amplio mundo del Internet.
El libro está cargado de episodios cómicos y otros cargados
de verdades inalienables, al final uno descubre
que la idea no es dejar de tener los años que tenemos sino saber llevar
la edad en la que estamos.
En una entrevista concedida al diario El Comercio de Ecuador,
la autora dice “Comencé a pensar en el libro hace cuatro años, cuando me volví
hipocondríaca. Si alguien me contaba sobre una dolencia que padecía, en la
noche yo empezaba a sentir los síntomas. Entonces empezaron las maratónicas
visitas a los médicos. Primero al ginecólogo, quien te manda al endocrinólogo
porque eso hay que hacer pasados los 50 y éste le pone a uno los pelos de punta
porque cada vez que le visitas te dice que mides dos centímetros menos. Esta
psicosis ha dado lugar a que mi hija, cada mañana cuando me llama, en lugar de
preguntarme cómo estoy me pregunte qué me duele y si le digo que nada, me pide
que vaya a uno de los especialistas porque debo estar gravísima...”.
Mi propia oración del huerto – continúa la autora-: “Señor si en tu justicia infinita no puedes hacer que baje de peso, por favor engorda a mis amigas”. Cuando la protagonista del libro va a donde el ginecólogo él mira los exámenes y encuentra hipertiroidismo y entonces le pregunta si se ha hecho el examen del pirili… “¡Horror! Piensa uno, yo soy una señora decente ¿por qué me pedirá eso el doctor?, pero resulta que se trata de un procedimiento para ver si hay pérdida de calcio a través de la orina. Son una cantidad de términos incomprensibles y de exámenes estrafalarios que no en vano terminamos con los nervios de punta”, dice.
Mi propia oración del huerto – continúa la autora-: “Señor si en tu justicia infinita no puedes hacer que baje de peso, por favor engorda a mis amigas”. Cuando la protagonista del libro va a donde el ginecólogo él mira los exámenes y encuentra hipertiroidismo y entonces le pregunta si se ha hecho el examen del pirili… “¡Horror! Piensa uno, yo soy una señora decente ¿por qué me pedirá eso el doctor?, pero resulta que se trata de un procedimiento para ver si hay pérdida de calcio a través de la orina. Son una cantidad de términos incomprensibles y de exámenes estrafalarios que no en vano terminamos con los nervios de punta”, dice.
El libro está lleno de lecciones y es tan entretenido que se
deja leer de un solo tirón. Debemos aprender a vivir con nuestra edad y con
nuestras enfermedades propias de ella, pero aprender también que el cuidado de
nuestra salud y por lo tanto de nuestra vida depende de nosotros mismos, de
cómo nos cuidemos, de nuestros hábitos alimentarios y de combatir nuestra vida
sedentaria.
Es un libro que no necesariamente está dirigido a
un género, hombres y mujeres pueden aprender de él algunos problemas que se
presentarán a cierta edad de la vida y
que muchas veces – como los partos o como la muerte – suelen adelantarse
sorpresivamente. Un texto necesario para cualquier persona que haya pensado
alguna vez llegar, aunque sea solo de pasada, por la edad de los cincuenta.
El libro reúne elemento que ubican a Yamile Humar como una escritora apasionada y apasionante y
que ojalá nos sorprenda con nuevos libros como su ya famoso ¡Mierda llegue a los 50! Que
cualquiera que los haya vivido se va identificar plenamente con tan singular
título, que la expresión le va como anillo al dedo al día que llegue o haya
llegado esa fecha y uno se mire al espejo o simplemente alguien se lo recuerde.