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domingo, junio 24, 2012

Nuevas palabras aceptadas por la Real Academia de la Lengua



Las actualización del diccionario de la Real Academia de la lengua Española (RAE) siempre da de qué hablar. El día de su publicación hemos conocido nuevas palabras, nos sorprendemos por las que tomábamos por jerga, reímos de las que suenan vulgares e, incluso, celebramos las que se actualizan en la historia.

El viernes la RAE publicó las palabras que ha decidido incluir en ese diccionario que los hispanohablantes tanto consultamos: www.rae.es es consultada en promedio más de 2 millones de veces diarias. Anglicismos, abreviaturas, inventos de la heterogénea y dinámica cultura hispanohablante: palabras de todo tipo entraron el viernes a la bandeja oficial de palabras que el diccionario más usado del castellano define.

No es cuestión de todos los años. De hecho, ese día lo hemos vivido cinco veces desde que la RAE llegó a internet, en 2001. Mientras que en la modificación del 2005 hicieron 9.029 cambios, el viernes solo fueron 1.697. De igual forma, vale la pena que conozcamos algunos de los más llamativos. Una categoría siempre presente en la actualización es las nuevas -o viejas pero desestimadas- profesiones que se han generado a partir de los nuevos desarrollos tecnológicos o culturales.

Al que practica el deporte del béisbol, ya lo podemos llamar, oficialmente, beisbolero. Y aquel que está al frente de dos ministerios es un biministro. Ya estamos de acuerdo: esa persona que escribe y publica en internet "contenidos de su interés" a diario es un bloguero, y no un bloggero, o un blogger. El bloguero puede que chatée, porque chatear es, también, una palabra del diccionario.

El citricultor –que tal vez necesite la ayuda de un gruista para que le maneje la grúa– es el hombre o la mujer que se dedica a la citricultura, que es las técnica agronómica que trata los cítricos.

Los hispanohablantes hemos adoptado, queriéndolo o no, palabras de la lengua inglesa. Y la RAE, con el tiempo, las ha ido aceptado como parte del castellano oficial. La palabra USB ya es parte del idioma español.

El SMS, que es la abreviación de Short Message Service, es un "servicio de telefonía que permite enviar y recibir mensajes que se escriben en la pantalla de un teléfono móvil". Y la USB, que en inglés es Universal Serial Bus, es una "toma de conexión universal de uso frecuente en las computadoras". Pero el inglés no es el único idioma que nos ha dado nuevas palabras: sushi, que viene del japonés, es ahora una palabra en español, y significa "comida típica japonesa que se hace con pescado crudo y arroz envueltos en hojas de algas".

Hay palabras que son producto de procesos culturales en la historia que es necesario definir o actualizar. La palabra que copó todas las portadas del viernes, de hecho, fue matrimonio, que por primera vez incluyó en su definición un matiz: "En determinadas legislaciones, unión de dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses".

La RAE admitió la palabra beisbolero. E inculturación es el "proceso de integración de un individuo o de un grupo, en la cultura y en la sociedad con las que entra en contacto".

Y por último hay palabras que no suenan muy comunes. Canalillo es el "comienzo de la concavidad que separa los pechos de la mujer tal como se muestra desde el escote". Culamen es un sinónimo de culo, o de las nalgas. Emplatar es colocar la comida en el plato de cada comensal antes de presentarlo en la mesa. Es poner en el plato.

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