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miércoles, marzo 17, 2010

Aurelio el pastor y una oveja descarriada



Entretelones de una mala producción nacional

¿Quien no recuerda a Alberto Fujimori, subido en una camioneta de la policía, con un pie en el estribo y con la puerta abierta, mientras esta rodaba con una turba de policías, los que pistolas en mano, buscaban a su socio Vladimiro Montesinos? Las cualidades histriónicas del ex presidente fueron dignas de Hollywood, actuación que la misma Magaly Solier hubiera envidiado.

Luego del indulto a Crousillat, una serie de efectos especiales surgieron en torno a ello, primero la soberbia de un ministro que se sentía apapachado por el estado y por ende por el presidente Alan García, luego un conato por recuperar el canal 4 por parte del indultado, quien además sanó milagrosamente luego de su liberación, siguió entonces un ministro Aurelio Pastor que lanzó como una pedrada la orden de una investigación sobre el tema “doloso” de la entrega de canal 4 y un día después salió a decir que en realidad no dijo lo que dijo, con lo que firmó su despido, porque hay que recordar que no renunció sino que lo sacaron, porque no es lo mismo decir me voy, a que te digan te vas.

Luego en medio del bullicio aparece un abogado indecente, con ganas que quedarse con el rol protagónico, Jorge Castro, bastante acriollado luego de plantear los ya conocidos ardides de cambio de domicilio, previo alquiler de inmueble con contrato, etc… salió como un paladín de la justicia a santificar a su patrocinado, lo que fue desbaratado de inmediato y se le revocó el indulto al broadcaster – aunque los cuestionamientos a la medida tienen asidero legal– entonces el vetusto empresario se sumergió en el anonimato.

Ayer los medios nacionales y las notas de prensa del Estado daban cuenta de que “el jefe de la Segunda Dirección Territorial de la PNP, general Víctor Ordinola, ha intensificado la búsqueda del ex empresario televisivo en el norte del país, luego que trascendió que éste se ocultaría en una vivienda de Mocce y Mórrope en Lambayeque para la cual ya tienen una orden de desarraje” todo esto trae un sabor a historia repetida, a película chabacanamente holliwoodense ya vista antes cuando el protagonista era un chinito y el coprotagonista un ex asesor con el cual años después se volvieron a encontrar en un juicio, frente a frente, se miraron, sonrieron y se dieron un guiño.

Como olvidar que el 9 de julio de 1989 a menos de veinte días de la transferencia al nuevo gobierno. Cuando el primer periodo presidencial de Alan García Pérez se encontraba ya agónico, Víctor Polay, "Comandante Rolando" y 47 militantes del MRTA lograron fugar del penal de "máxima seguridad" Miguel Castro Castro a través de un túnel de 330 metros construido desde fuera del penal. La construcción contaba con conexiones de agua y desagüe, instalaciones de servicios de alumbrado y un respiradero que facilitaba el trabajo operativo. Por la precisión del diserto del túnel, la policía supuso la participación de personal altamente calificado.

Más allá del hecho mismo, la repercusión obtenida por el MRTA, a nivel nacional e internacional, constituyó un duro cuestionamiento no sólo a la estrategia antisubversiva del gobierno, sino también a la capacidad operativa de las autoridades policiales y penales. Más aún, siendo el fin del gobierno de Alan García, le dejó una aureola de fracaso y de duda sobre sus verdaderas intenciones.

Parece que a fines de cada periodo presidencial, los presidentes se comportan como un esposo de cinco años de casado, al que le sale lo real, la verdad sin caretas, no cabe duda que a este gobierno se le está cayendo el maquillaje y que nada de lo que hace le sale bien. Aurelio fue un buen pastor pero tuvo una oveja descarriada que se le fue del redil porque le dejaron la puerta abierta, aunque hoy se lo busque contra viento y marea… en medio de una película mal echa y editada.

Balcon Interior

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