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lunes, noviembre 10, 2008

Despenalizar la difamación




Los recientes hechos sucedidos en la sociedad peruana han traído como novedad en solo un par de semanas, primero los audios de una parte de la mafia enquistada en el poder y la detención de una periodista de espectáculos que hizo de la libertad de prensa una bandera pirata para despotricar de cuanto personaje se le antojó. Para divulgar las vidas privadas de miembros de una sociedad que se hundía en falta de valores y que ella terminó de hundir alimentando con el chismorreo crápula e insidioso.

La libertad de prensa es una cosa, otra la libertad de opinión y hay que ser consecuentes con lo que se hace, dice y escribe, es una verdad irrefutable. La libertad de prensa no puede avalar la publicación de información sensible que la prensa no está autorizada a ventilar porque tiene que ver con los aspectos privados

La tipificación del delito de difamación como algo específico desaparece, pero el concepto de difamación, como una acción propia de los periodistas, permanece, solapado bajo el delito de injuria. La difamación es la información negativa que se dice en público o se escribe de una persona en contra de su buen nombre, su fama y su honor, sobretodo cuando es falsa.

Sin embargo, sin pretender generar paradojas, la penalización de la difamación puede cercenar la verdadera libertad de prensa bajo argucias tinterillescas y artimañas abogadiles de las que en el Perú abundan y poner en grave riesgo el trabajo honesto de la prensa y de la opinión como un sentido de la expresión auténtica.

Gerardo Eto Cruz, Magistrado del Tribunal Constitucional, considera que podría ser positivo y constitucional despenalizar el delito de difamación y derivarlo al fuero civil, siempre y cuando se incrementen los montos de las reparaciones.
"Puede ser una política criminal positiva para no estar estableciendo cárcel a personas que realmente no tienen una naturaleza delictiva", detalló al considerar que la reparación civil es la figura más positiva.

"La sociedad tiene derecho a saber muchas cosas que hacen los funcionarios, en los ámbitos de su labor jurisdiccional, en su labor como funcionarios; pero, esa labor, si va a estar entrometiéndose con aspectos de la vida privada, está vedada", agregó.

La despenalización, como se hizo en países como Estados Unidos, México y otros de América es una alternativa extraordinaria, si bien la difamación no tiene naturaleza delictiva, la injuria posee matices que implican violencia.

Y es verdad que la libertad de prensa y la libertad de expresión son las más importantes en el quehacer periodístico, pero también es verdad que ambas terminan donde empiezan los derechos de los demás, y el de la intimidad y el de la privacidad son pilares de una sociedad que se respete, y que se ajuste a cánones civilizados y auténticos.

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