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lunes, noviembre 10, 2008

“El arriero y la montaña bajo el alba”




Bethoven Medina acaba de publicar un nuevo poemario. Ya no sorprende la construcción verbal de cada uno de los poemas, Bethoven nos acostumbró a una poética marcada por su estilística personal que ha estampado un sello a cada una de sus obras. Es importante que el poeta desmitifique el verso y lo humanice hasta ponerlo al alcance de la mano “Las estrellas por ser bellas y astros azules, no son inalcanzables” es lo que encierra la poesía de Medina Sánchez en cuanto a la arquitectura y contenido de su verde poesía.

El Libro: 200 páginas. Formato estándar. Carátula a color, con solapas, papel bond añejado, separador de cartón en colores. Editorial Martínez Compañón. Copyright Bethoven Medina. Copyright de esta edición Universidad Nacional de Cajamarca. Edición por encargo de la UNC. Tiraje 1000 ejemplares. ISBN: 978-9972-2558-6-1

Referirse a la trayectoria poética del autor sería explayarse y perderse en intrínsecos caminos que nos conducirían a un solo término: “Excelencia”. La poesía de Bethoven siempre se caracterizó por una identidad, la propuesta lingüística surge como un apéndice de la poesía común o propiamente expresada como un todo. El poeta hace gala de los elementos que la Agronomía, carrera que estudio en Cajamarca, le facultan a expresar la belleza reunida de la naturaleza, naturaleza-mundo, naturaleza-hombre, naturaleza-soledad, naturaleza-sufrimiento y alegría.

El nombre del libro lo reúne todo, arriero-montaña bajo el alba, bajo el alba del mundo. Libro que bien podría considerarse dentro de la poesía ecologista sin hacer tanto aspaviento el poeta logra manejar la innata esencia de la vida en toda su magnitud.

Adrede o no, la carátula tiene un fondo verde con la foto “Bajando el Valle de Condebamba” de Orlando Arévalo y las letras del título son amarillo oro. Verde de valle, amarillo oro de elementos de tierra, y el nombre del autor escrito con letras celestes como el cielo mismo. EL libro ha sido editado con gran exquisitez exterior y poética.

Las frutas nos recuerdan la alegría/ a un paso del pensar/ ¿Quién no piensa comiendo una fruta?/ …La ciruela tiene el rojo de labios femeninos/ la palta inmemorial guarda su pulpa seductora/ los nísperos son lágrimas del sol/ La sandía partida está avergonzada pero sonriendo, y, los duraznos invertidos parecen corazones alegres.

Balcon Interior

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