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jueves, julio 05, 2007

Por la boca muere el pez, historia de un oportunista que a veces es peruano y otras japonés


El ex mandatario peruano Alberto Fujimori una vez más ha dejado como un hazmerreír a su banda de seguidores atrincherados en Lima, en el congreso y en muchas instituciones públicas de nuestro país. Su candidatura a una curul en el parlamento japonés lo pinta de cuerpo entero, el mafioso y asesino además de todo es un cobarde.

Hace unos pocos días, exactamente el día del padre, Fujimori anunciaba y preparaba el terreno para una probable candidatura de su hija Keiko en el 2011, aquella hija que siempre tuvo que limpiar la imagen cada vez más deteriorada del gobernante más corrupto de la historia del Perú, hoy una vez más la deja desamparada y en el más absoluto ridículo, pues ya no es posible defender lo indefendible. El prontuariado ahora se esconde bajo las faldas de la ultra derecha nipona conocida como la más mafiosa del país oriental.

Fujimorí no sólo destruyó la moral de una nación entera, sino que mando asesinar con impunidad a mucha gente inocente en una guerra sucia iniciada por Sendero Luminoso e incrementada con el MRTA Se ha probado y demostrado la existencia de los hornos en el Pentagonito donde luego de ser torturados los supuestos subversivo eran incinerados en muchos casos aún con vida. Grandes Cantidades de leña ingresaban diariamente a las instalaciones del Pentagonito (Ver: Muerte en el Pentagonito de Ricardo Uceda) Fujimorí fue el gestor de grupos paramilitares como el grupo COLINA que asesinaba sin compasión alguna a hombres, mujeres, niños y ancianos de los que se presumía estaban implicados en actos subversivos. Los crímenes de lesa humanidad lo condenan de por vida mientras el alegremente juega a la nacionalidad secundado por una gavilla de mafiosos de su misma catadura y valía.

Una vez más sus seguidores y adeptos, sus incondicionales quedan avergonzados ante la cobardía de un dictadorzuelo que la idea de pagar una pena en prisión lo aterra, entonces como una más de sus payasadas esgrime el argumento de la doble nacionalidad y quiere ser senador japonés.

Según los tratados internacionales y específicamente el firmado con Japón aún si ganase la senaduría no estará exento de una extradición, así que ese ardid tampoco va a resultarle.

Sería divertida la escena de ver a sus seguidores una y otra ves inventando nuevos argumentos de defensa o simplemente apartándose de él para no seguir soportando ese escandaloso ridículo al que los somete con cada desatino, pero no es divertido que un asesino huya de la justicia, una persona que amparándose en la envestidura que el pueblo peruano le encargó, robó, asesinó y ensució causándole daños irreparables y permanentes.

Fujimori tiene 75 años, siendo optimistas llegaría a cien, lo que quiere decir que su periodo de vida restante sería un equivalente de 25 años, luego de lo cual, no podrá escapar más, los tribunales suelen ser falibles, algunos jueces son corruptos, pero cuando a un hombre le llega el fin de sus días es imposible escapar, huir o corromper. Solo entonces los miles de afectados que lloran a sus muertos y claman justicia podrán saber que la pesadilla terminó.

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