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jueves, julio 12, 2007

Hualgayoc: Ese botín minero que los bandidos no están dispuestos a dejar




Hualgayoc es un pueblo que surgió en 1771, cuando la colonia se imponía con sus tiranos y su pillaje. El pueblo surge como un asiento minero que era tan rico que fue comparado con las minas de Potosí. Inmediatamente el pueblo surgió entre el frío y la niebla y familias acaudaladas limeñas fueron a explotar las minas que en el famoso cerro mineral existían. Olayazabal, Santolalla, Imaña, Della Porta, Silva Santisteban, Gálvez, Paz, Rodríguez, Bernal, Arana, Espinaca, Iglesias entre otras distinguidas familias fueron los más prósperos mineros de aquella época.

Desde aquel entonces empezó la tragedia, el pueblo fue el trampolín para cientos de familias que amasaron fortuna en sus escarpados cerros y que nada dejaron a cambio, después de más de 200 años de minería el pueblo sigue, aunque parezca increíble, con algunas casas que aún tienen techo de ichu.

La minería colapsó en la década del ochenta y fue rematada con la dictadura de Fujimori, empresas mineras como Vidalón, Colquirrumi, Imasilsa, Emilio Montoya, Carolina, El Banco Minero del Perú y San Nicolás colapsaron y con ellas el pueblo se convirtió en un fantasma que se disolvía entre la neblina de su altura.

Hoy una empresa minera ha conseguido la licencia social para explotar un yacimiento aurífero que ha transformado la geografía de la zona y ha hecho serios daños en el sistema natural de su hidrografía, tema que por cierto, a los ecologistas que en Cajamarca se rasgan las vestiduras, no les interesa para nada. Quizás atacar a la minera Gold Fields no les sea rentable.

Las pasadas elecciones un nuevo alcalde se hizo del asiento municipal, ante cinco rivales de dudosa catadura moral y de los cuales dos viven y laboran en Cajamarca, de cualquier modo ya que las fofas leyes peruanas lo permiten valía la pena probar suerte, sin embargo la democracia fue sabia y supo elegir a un hombre sin antecedentes políticos que en el Perú son peores que los penales. Ismael Becerra Prado ganó con transparencia, sin embargo los perdedores incluido el alcalde saliente urdieron un plan para desestabilizar ese meritorio triunfo e inventaron un seudo documento que comprometía a Ismael Prado con el saliente alcalde en ilícitos de repartijas. Para difundir la noticia se valieron de un diario amarillista de circulación local quien en primera plana exhibía el doloso titular tratando de fraguar unas elecciones limpias y sobretodo la moral de un hombre nuevo en política y sin antecedentes penales a diferencia de los otros cinco quienes hasta tienen procesos por homicidio.

A Ismael Becerra Prado, alcalde electo de Hualgayoc se le imputan muchas cosas, pero todas infantiles: falta de preparación, procedencia campesina, desconocimiento de política. Y es justamente esas supuestas debilidades las que lo colman de fortaleza, un hombre que no sabe de política es un hombre nuevo dispuesto a saltar al lodazal.

Hualgayoc es un botín tentador para cualquier filibustero de poca monta como aquellos candidatos que perdieron y que en su descontento pretendieron derribar una democracia instaurada, El dinero que la minera Gold Fields genera y generará ha hecho que muchos hualgayoquinos se acuerden ahora de su tierra.
Sería bueno que las agrupaciones ecologistas o aquellas que presumen de serlo, hagan ahora un inventario de manantiales y humedales. En Hualgayoc antes brotaba agua por donde se cavase, hoy un carro cisterna de Minera Gold Fields reparte agua, mientras tanto los candidatos que perdieron lambisquean sus heridas.

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