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viernes, agosto 03, 2012

Los motivos del “Goyo”




Ayer se cumplió el primer mes de la declaratoria de Estado de Emergencia que hiciera el Gobierno luego de los hechos que costaron la vida a cinco cajamarquinos de las provincias de Celendín y Hualgayoc.
Celendín ya estaba militarizado meses antes, no fue un hecho fortuito esa mímica subversiva que se pretendió plantear para justificar un estado de emergencia que se había buscado luego de una celada premeditada y que no fue gratuita porque costó la vida a cinco peruanos. Pese a que hay quien ha denunciado que existían intereses elucubrados desde la clandestinidad para desatar el estado de emergencia, nadie ha hecho caso a ello, no se sabe de que se haya iniciado una investigación – o “aperturado” como dicen equivocadamente los abogados, jueces y fiscales-

Más allá de los títulos póstumos y las lágrimas francas de quienes los lloraron con dolor humano quizás ya nadie recuerda ahora siquiera sus nombres, por eso es preciso recordarlos como las víctimas de una guerra truculenta y sucia enmarcada en un conflicto de intereses de quienes han convertido a Cajamarca en su feudo y en donde creen tener derechos y poder gobernar con intransigencias castrenses y buscar el diálogo mientras apuntan con una pistola al rostro de los días de nuestros hijos.

José Faustino Silva Sánchez, Eleuterio García Díaz, Antonio Joselito Sánchez Huamán y César Medina Aguilar fueron las víctimas en la provincia de Celendín; en Bambamarca lo fue  Joselito Vásquez Jambo todos muertos por las balas del Estado y del desentendimiento. Ahora ellos están muertos, se acabaron sus temores, los gritos, el hambre y el frío… su recuerdo es una estela que late en esta parte de Cajamarca, en la capital de la república solo son cifras de una estadística sangrienta, de un proceso de diálogo fallido; el resultado de la insensatez de quienes impusieron los fusiles al diálogo.

Ayer nuevamente se ha prorrogado el estado de emergencia en Cajamarca, Celendín y Hualgayoc, como si la medida fuera a solucionar el problema, como si la morfina pudiera curar el cáncer… un padre no puede dialogar con su hijo con una correa en la mano, del mismo modo que no se puede hablar de diálogo con un dedo en el gatillo.

La presencia de Garatea y Cabrejos, nuestros fontaneros, ha quedado desestimada por ambas partes. Gregorio Santos ya lo anunció y el gobierno lo ha hecho tácitamente al renovar la media de excepción. Hemos vuelto a fojas cero – como también dirían los fiscales, jueces o abogados…-

Lo que no vuelve a fojas cero es la vida de los cinco hermanos que murieron en medio de un conflicto inútilmente – más allá de que se digan muchas frases bonitas sobre su recuerdo – Ellos ya no están entre nosotros y eso es todo, la muerte es irreversible y el silencio se encarga después de todo.

Mientras tanto Goyo Santos empezará a convertirse en el lobo fiero cuando regresen, si es que regresan, Garatea y Cabrejos y quizás, como ese célebre poema de Darío “Los motivos del lobo” hasta les diga:

Y recomencé a luchar aquí,/ a me defender y a me alimentar./ Como el oso hace, como el jabalí,/ que para vivir tienen que matar./ Déjame en el monte, déjame en el risco,/ déjame existir en mi libertad,/ vete a tu convento, hermano (Gastón y Miguel) / sigan tu camino y tu santidad."

Y el viento del bosque llevará la  oración de los facilitadores  que será: "Padre nuestro, que estás en los cielos..."

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