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jueves, octubre 13, 2011

García Naranjo y su blindaje de hipocresía


El Pleno del Congreso decidió que la ministra de la Mujer, Aída García Naranjo se quede pese a los cuestionamientos y nuevos escándalos en contra de ella. La absolvieron y la convirtieron casi en una heroína que fue acusada injustamente.

Tras el debate, en el que se cuestionó la reacción de García Naranjo tras la muerte de los menores, la moción de censura solo recibió el respaldo de 28 legisladores, 54 votaron en contra y 14 se abstuvieron. La solicitud necesitaba de la adhesión de al menos 66 parlamentarios.

La realidad del Perú en el interior del país es muy distinta a la de Lima, la ministra ha demostrado incompetencia desde que se desató el problema de Redondo y más aún un cinismo grandilocuente cuando después de que pasó más de una semana de la muerte de los escolares fue a Cachachi a decir a las madres que ella nunca las culpó, para luego volver al Congreso y volverlas a culpar sin miramientos. – tema aparte es el bailecito que protagonizó cuando ya estaba enterada de los infaustos sucesos -

La señora García Naranjo no ha sido consecuente con su discurso y sus obras; empapada de soberbia quiso enrostrar a los peruanos sus 40 años de labor avalada por un grupo de rojos que han asolapado sus infamias y que pretenden hacerla pasar como una mártir a quien un sector de la derecha pretende sacrificar.

Los escándalos del Pronaa se siguen dando, cada día surgen nuevos cuestionamientos a los alimentos y la calidad de los mismos, a sus distintos locales y los métodos que usan los funcionarios para almacenarlos y “protegerlos”. La ministra ha dicho por toda salida que esos alimentos los compró el gobierno anterior, como si un ministro o un presidente no asumiera el activo y el pasivo cuando es designado como tal.

Los niños del caserío de Redondo están muertos, las personas que fueron culpadas son el último eslabón en esa cadena alimenticia del Pronaa donde el más grande o el más poderoso se come al más pequeño, nada va a cambiar esa realidad. Mientras el gobierno habla de inclusión y crecimiento, disminución de la pobreza y asistencialismo a los más pobres, aplica políticas distintas al discurso y los síntomas de corrupción empiezan a afiebrar al país.

La ministra junto a sus aliados ha demostrado esta vez que tiene poder y que está dispuesta a enfrentar a los más pobres pese a la sustancial desventaja.

La ministra le mintió al país, se burló de los peruanos. Muchos hombres de prensa psicoseados por la derecha hablan de realidades que ni siquiera imaginan. Redondo, un pueblo como los miles que hay en el Perú donde la gente desconoce la putrefacción que existe en las instituciones que las gobiernan, donde la gente no tiene televisor como lo dijo la misma ministra, donde la gente tampoco tiene derechos y convive con la muerte y cuando esta les llega son enterrados, llorados por quienes los amaron, olvidados luego por la prensa y los gobernantes, siempre fueron olvidados, siempre serán, eternamente condenados a esa brutal indiferencia.

Balcon Interior

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