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jueves, junio 09, 2011

Corrupción nuestra de cada día


·       “Y total corrupción hay en todos lados, y por cinco lucas me compro un diputado…”

Eran comienzos de los 90 cuando apareció la canción “La Torres” de un grupo de rock llamado los “No sé quién y los no sé cuanto”, canción en la que se aludía a todos, incluido, como no, al novelista Mario Vargas Llosa y curiosamente también a Fujimori – Años después saldría a luz que la tonadita era auspiciada nada más y nada menos que por el mismo Montesinos y que el cantante del grupo, Raúl Romero era un engranaje más de esa dantesca mafia-

La corrupción en el Perú es una pandemia que cada día se evidencia más, está en todas partes y es cada vez más frecuente. Desde la Iglesia hasta la docencia y como no, en la infaltable política. Hace años los escándalos por corrupción eran menos recurrentes, hoy en cambio, son cada vez más frecuentes, se ven a diario en la televisión y los noticieros están plagados de actos de esa naturaleza.

Se hacen las leyes para poner un marco en el que se debería actuar con ciertos parámetros, pero de inmediato se empieza a elucubrar como saltar ese escollo, “como sacarle la vuelta”.

Los desafortunados cometarios que hizo hace solo unos días el electo vicepresidente Omar Chehade sobre la situación a futuro del reo Alberto Fujimori fue un desatino monumental: “Evidentemente, lo más probable es que el ex presidente mude de centro de reclusión, a un centro penitenciario ad hoc a una persona que ha cometido graves delitos, lo que no quiere decir que no se va a respetar su salud y sus derechos fundamentales" dijo.

Fue un comentario absurdo y revanchista que solo puso a maquinar a los aprofujimoristas la manera de poner a buen recaudo a su líder, es decir, a mejor recaudo, es decir, al indulto. No olvidemos que en los días finales del gobierno aprista en su primer gobierno sucedieron cosas extrañas como la fuga de Víctor Polay Campos, cabecilla del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y de 47 de sus seguidores del Penal Miguel Castro Castro, producida el 9 de julio de 1990. En el ocaso del gobierno aprista todo puede suceder.

Y hablamos del líder de los fujimoristas porque según un informe elaborado por la ONG Transparencia Internacional nueve de los diez presidentes considerados más corruptos de los últimos años según el Informe Global sobre la Corrupción, fueron apoyados por EEUU, Europa, Japón y las instituciones internacionales. Fujimori tiene el deshonroso séptimo puesto en esa lista negra, precedido por el dictador indonesio Mohamed Suharto (1996-1998), Ferdinand Marcos de Filipinas, del Zaire Mobutu Sese Seko, el general nigeriano Sani Abacha, el yugoslavo Slobodan Milosevic, y Jean Claude-Duvalier de Haití.

Si bien los Ollantistas no deben ser revanchistas, tampoco hay que ser flexibles con quienes destruyeron al país y multiplicaron la pobreza extrema, saquearon la nación y cometieron crímenes atroces.

La corrupción en síntesis está generalizada, en el policía que recibe “para su gaseosa”, en el funcionario que es pillado recibiendo un dinero extra en una bodega, en el sacerdote que se acuesta con la feligresa, en el periodista que extorsiona y en el que calla; en el funcionario que usa una oficina pública como un hotel al paso, en el que vende gato por liebre, en el que da y en el que recibe, en el que acepta y en el que propone y en el que calla por temor y no denuncia.

Balcon Interior

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