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jueves, septiembre 14, 2006

De Oropeles y abandonos de ayer y de mañana



De Oropeles y Abandonos, es el título del libro que hace unos años publicó en Cajamarca la escritora Mónica Buse. En él narra los acontecimientos más importantes sucedidos en Cajamarca desde 1900 a 1950. Aquellas cosas que en nuestra vida se volvieron cotidianas y que hoy nos parecen tan comunes que nunca nos hemos detenido a pensar como fue que sucedieron o que llegaron hasta aquí.
En el libro se narra, por ejemplo, la llegada del primer automóvil a Cajamarca, el primer accidente de tránsito, el primer avión que llegó a Cajamarca, cuyos pilotos, por cierto, al intentar despegar de regreso a casa se vieron con un terrible obstáculo que les hizo imposible el retorno. Una vaca se atravesó en su despegue y el avión se estrelló con ella, matando a la vaca y destrozando la nave.
O el trabajo conjunto de hombres cajamarquinos que hacían la carretera de Cajamarca a la costa. Las primeras prostitutas brindando sus servicios a elegantes caballeros de terno, corbata y sombrero de paño. Las primeras bebidas gaseosas elaboradas por la familia Trigoso. La primera hidroeléctrica, brindada por don Eloy Santolalla, etc.

Todo lo que hoy desconocemos con fechas y en sus primeros momentos. Hoy entre miles y miles de carros que circulan por la ciudad no nos hemos puesto a pensar cuando fue ese primer día que uno de ellos llegó. Por que a cada momento hay algo nuevo que invade Cajamarca, es parte del progreso en algunos casos, parte de nuestra evolución o regresión social. Todo depende de
Otra noche apareció una mujer parada en una esquina masticando un chicle y con actitud de espera, luego fueron dos, tres, ahora son parte del paisaje nocturno de la ciudad.cómo se lo vea, de cómo se lo aprecie.

Los primeros adelantos tecnológicos llegaron paulatinamente. Llegó el teléfono celular cierto día, llegaron las computadoras y con ellas las cabinas de Internet. Los clubes nocturnos llegaron un día y se instalaron en las avenidas no muy céntricas. Otra noche apareció una mujer parada en una esquina masticando un chicle y con actitud de espera, luego fueron dos, tres, ahora son parte del paisaje nocturno de la ciudad. Se hablaba después de poner un burdel con higiene y garantía. La iglesia católica protestó, las iglesias protestantes y las sectas se rasgaron las vestiduras y dieron gritos de repudio. Nadie sabe cuando ni como, lo cierto es que una moderna construcción se edificó cerca de la ciudad. Muchas chicas de minifalda llegaron hasta el lugar y el burdel se instaló como un mal necesario o como algo simplemente necesario que nada tiene de malo.

Hace poco, apenas unos días, se puso en funcionamiento la primera escalera eléctrica y el primer ascensor de uso público en un moderno centro comercial que también es el primero de esa envergadura y la gente se quedó impresionada. Se empezaron a hacer las colas para usar la escalera, para subir al ascensor, la novedad se extendió por la ciudad y muchos curiosos llegaron a la escalera y al ascensor. Del mismo modo que hace más de medio siglo lo hicieron en el cine “Aurora”, el primero en instalarse en Cajamarca.

De todas estas cosas solo quedará la historia. La Mónica Buse de este siglo tendrá oficiosa labor de investigación. Otros nombres la escriben y la escribirán, otras novedades. Quizás de aquí a unos años, cuando todas las casas tengan escaleras eléctricas, les contemos a nuestros nietos, sí aún podemos llegar hasta esos días… Me acuerdo cuando llegó la primera escalera eléctrica a Cajamarca fue en el 2006, en un centro comercial que para ese entonces era muy moderno. Entonces ellos nos mirarán con ternura y escucharán nuestras historias de ahora en ese mañana distante.

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