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jueves, setiembre 29, 2011

Redondo, redondo… barril sin fondo


La inesperada visita de la ministra de la mujer a Cajamarca no trajo nada nuevo, excepto una arremetida hacia la prensa cuando dijo la tristemente, hoy célebre frase de “Mi visita es para rendir cuentas a quien debo rendir cuentas”. Hizo una “visita de doctor” al caserío de Redondo en el distrito de Cachachi, provincia de Cajabamba para hacer un mea culpa y negar que había culpado a las cocineras apresuradamente.

La prensa quería hablar con ella, preguntarle cosas puntuales, sin embargo ella se sintió una diva antes de un concierto y se hizo resguardar por un tumulto de policías, quizás porque sabía que había muchas cosas que responder y ella tenía poco que decir, luego hubo un monólogo lleno de inexactitudes.

Es un hecho que los niños murieron envenenados por un plaguicida así ha quedado confirmado por el mismo fiscal de la nación, José Peláez, es verdad que el ministerio que dirige la ministra Aída García Naranjo ha asumido su cuota de responsabilidad y ha despedido a dos funcionarios del Pronaa, pero no todo termina allí. ¿Va a indemnizar el Estado a las familias que fueron afectadas o simplemente será un borrón y cuenta nueva?

Es preciso que se llegue al fondo de la investigación y se determinen responsabilidades, que se apliquen las sanciones correspondientes y que los responsables pongan sus cargos a disposición y no le sigan haciendo daño al gobierno que cometió el error de confiar en ellos.

Por lo pronto ha quedado demostrado que en los almacenes del Pronaa, junto a los alimentos, había el letal pesticida Gastión además del poderoso veneno de contacto Racumín. Ambos se almacenaban en el mismo lugar de una manera irresponsable; hasta un niño sabe que no puede guardar la pasta de calzado junto al pan o el detergente junto al azúcar, en la tienda más simple se venden los productos químicos en bolsas separadas de los alimentos, hubo negligencia de funcionarios y supervisores… la cadena sigue y llega al ministerio.

La ministra llegó a Cajamarca por presión mediática, por presión de los congresistas que han pedido su interpelación y hasta su renuncia para evitar mayores trámites al Estado, sin embargo ella ha dicho que no renunciará y ha ido al caserío de Redondo a contarles historias a las madres pobres de esa comunidad.

“El derecho a la interpelación está vigente, pero tenemos que interpelar al viejo Estado de pobreza, de abandono y olvido de los más pobres, que heredamos y que debemos transformar con mayor celeridad… No me prestaré a que la tragedia de Redondo sea utilizada como un show político del fujimorismo y del gobierno anterior”. Ha dicho sin reparos, culpando con desparpajo a los congresistas fujimoristas de no haber ido al caserío de Redondo. Seguramente que los congresistas Cecilia Chacón y Joaquín Ramírez tendrán mucho que decir sobre las declaraciones de la Sra. García Naranjo.

Los cajamarquinos podemos ser gente poco conflictiva, nos pueden decir cholitos, serranitos, pero esos tiempos han quedado en los anales de la historia, la población de Redondo no le creyó a la Sra. García Naranjo, desconfió de sus palabras y de sus abrazos, hace mucho que los pueblos andinos dejaron de ser esas comunidades tímidas y crédulas, la colonia se acabó hace mucho.

El círculo de responsabilidades en el Pronaa se está cerrando, cada día hay nuevos indicios y los culpables tendrán que afrontar sus responsabilidades. Una vieja adivinanza dice: redondo, redondo… barril sin fondo ¿Qué será? El Anillo. El anillo es un círculo cerrado y parece que este círculo promiscuo de desdén y de indiferencia a los niños fallecidos en el caserío de Redondo se está cerrando cada día más.

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