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viernes, enero 28, 2011

Evolución o involución




Las ciudades son como los hombres, a medida que crecen, sus problemas crecen con ellas, se acentúan y se vuelven en enfermedades cada vez más difíciles de manejar, más grandes, inmanejables, menos tolerables y difíciles de solucionar.

La mendicidad en Cajamarca se ha convertido en el contraste más drástico del auge económico del que tanto se habla. Pareciera que a mayor riqueza de algunos sectores la pobreza extrema también se surge como una secuela directa e inevitable.

El Centro de Cajamarca se halla atiborrado de mendigos, hombres, mujeres y niños que han hecho de la mendicidad un modo de vida, con horarios establecidos, zonas y modalidades diversas. Pero la mendicidad no es el único problema que afronta la ciudad centenaria, son muchos más.

Hace tiempo que Cajamarca desafía y lidia con dificultades muy grandes como consecuencia del incremento económico de sus actividades y es que donde hay dinero surgen problemas inmediatos como la mendicidad, la prostitución y la delincuencia.

Las rondas de Cajamarca en un operativo reciente y conjunto con otras instituciones han iniciado una campaña de erradicación de clubes nocturnos, los que operan a su libre albedrío y que hoy han empezado a dejar la periferia para instaurarse en el centro urbano.

Pero tras de estos prostíbulos con fachadas de clubes, video pub o discotecas, existen mafias que poseen no solo un local, sino que han hecho una red de antros que se diseminan por la ciudad y que usan para ello un negociado vil con menores de edad que son traídas generalmente de la selva.

Los operativos han empezado a darse con resultados positivos, los ronderos han hecho uso de los métodos que aplican convencionalmente en sus pesquisas y para sus castigos, se han valido del usos de binzas (1) para hacer cumplir las leyes que las instituciones tutelares en años no han podido hacer cumplir.

Paralelo a ello el incremento de transacciones económicas es notable, la actividad comercial en todos los rubros ha tenido un crecimiento drástico y la industrialización de los productos que antes se trabajaban artesanalmente ha conseguido que Cajamarca se posicione sólidamente en los supermercados nacionales, en las grandes cadenas.

En definitiva Cajamarca ya no es la misma de antes, como un hombre cuando crece, necesita ropa más grande, necesita alimentarse más y sus necesidades más interiores son otras. Los miles y miles de vehículos no se pueden comparar con las decenas o centenas que había en el ochenta, tampoco una bodeguita de barrio puede competir con un supermercado. A mayor necesidad mayor oferta.

Cajamarca ha tenido una transformación acelerada desde mediados de la década del 90 y la migración que se ha podido apreciar de hombres y mujeres de todas partes del Perú hasta la ciudad ha sido considerable. La urbe de tradición y de costumbres arraigadas un día se hizo cosmopolita y todos los acentos comenzaron a bullir en ella y todos los dioses llegaron a ella.

No todo lo que crece ha evolucionado, hay taras que hacen que los organismos crezcan pero no lo hace la esencia del conocimiento que salvaguarda la tradición y la costumbre, prueba de ello es lo desvirtuado que se encuentra hoy el carnaval, la canivalización de las áreas verdes, la destrucción sin retorno del patrimonio histórico, la absurda idea de que lo foráneo siempre será mejor.

(1)       Pequeño látigo trenzado, hecho del pellejo del pene del toro. (Diccionario de Cajachismos de Homero Bazán Zurita  Ed. UPAGU 2008 p. 42)












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