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martes, marzo 27, 2012

La enemistad es una putrefacción mental


Los seres humanos están expuestos a muchos sufrimientos en el mundo en que se encuentran en este momento. Pero la menor parte de ellos tiene una idea sobre qué sufrimiento es el más peligroso y el peor, sobre qué sufrimiento es el más demoledor de todos los sufrimiento tanto en el sentido físico como psíquico. El sufrimiento más peligroso de los seres humanos es la reacción mental que se desencadena en su modo de ser como cólera o enemistad. Este sufrimiento está mucho más desarrollado entre los seres humanos que cualquier otro sufrimiento.

El que haya alcanzado esta posición tan gigantesca se debe a la circunstancia de que el hombre ignora totalmente lo demoledor que, en realidad, es para la vida. Frecuentemente incluso se ha alabado a las personas cuya conciencia ha manifestado, de un modo especial, odio y enemistad. La mayor parte de la humanidad es portadora de este estado mental que, en innumerables situaciones, se manifiesta, en el modo de ser de la humanidad de la Tierra y en su creación de civilización, como explosiones destructoras e incluso mortíferas.

Si damos una mirada retrospectiva a personajes conocidos de la historia, que han ejercido su poder sobre el hombre, habrá muy pocos cuyo modo de ser no haya revelado que la cólera o enemistad también se alojaba, en mayor o menor grado, en su mentalidad. A la enemistad se la ve tanto en los jóvenes como en los viejos, se encuentra en todas las clases sociales y sus efectos destructores se observan tanto en los movimientos religiosos como en las asociaciones materialistas. De hecho, todas las culturas precedentes han sucumbido a su efecto corrompedor y venenoso. La enemistad desencadena, en la mentalidad y el modo de ser, el mismo proceso demoledor que la putrefacción desencadena en los organismos animales muertos, y por consiguiente puede decirse que la denominación cósmica justa del concepto enemistad es "putrefacción mental".

La enemistad es el mayor mal de la humanidad. Ha sido la causa del sufrimiento y de la muerte de millones de seres humanos. No tiene sólo lugar dentro del ámbito de las nacionalidades, donde se puede odiar o abrigar enemistad contra otra persona sólo porque esta persona es alemana, sueca, danesa, rusa o cosa parecida. No, la furia de la enemistad y del odio en la naturaleza del ser humano, y su contagio a la mentalidad humana también ha sido la causa de múltiples sufrimientos en las familias, en los matrimonios, en las relaciones entre empresarios y trabajadores y entre superiores y subordinados.

La enemistad a causa de diversidad de razas o de color de la piel también es uno de los procesos de putrefacción mental que azota a la humanidad con sus efectos deterioradores. Miles de seres humanos van por ahí con complejos o sufren neurosis, angustia, melancolía o hastío de vivir, de tal manera que están dispuestos a suicidarse o matar a otros debido al proceso de descomposición que se desencadena bajo la forma de enemistad.

¿Qué podemos hacer por salvar esa herida insondable que algunos han hecho de la enemistad, de la envidia, el egoísmo y que los hace pensar cada día en qué pueden sacar de lo más profundo para seguir sembrando enemistad? Un hombre enemistado con el mundo, lo está consigo mismo y sufre más que nadie, buscando en lo más íntimo de su ser la manera de hacer sufrir a los demás sin darse cuenta que el único que sufre y amargado es solo él.

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