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lunes, agosto 16, 2010

Trata de personas


Cajamarca posee una gran cantidad de clubes nocturnos. Más de 200 son los que se han contado en las últimas pesquisas e intervenciones conjuntas de rondas y ciudadanía.

Es increíble, pero resulta cierto, que algunos malos elementos de la Policía Nacional del Perú continúen prestando apoyo a los centros nocturnos, una suerte de vigilancia particular, soterrada con el pretexto de un seguimiento a sus miembros. La verificación es sencilla, no hace falta más que, solo por citar un ejemplo, observar los movimientos que a diario se suscitan en un burdel clandestino ubicado en la cuadra uno del jirón Leguía, en donde a diario se producen asaltos, bajo el amparo cómplice de algunos efectivos que, pese a encontrase en la zona, nunca ven nada.

El hecho es recurrente en arterias como Apurímac, El Batán, Revilla Pérez y otras más del perímetro de la ciudad en donde se han instalado los clubes nocturnos y generan malestar permanente entre los vecinos de estos predios.

Cajamarca se ha convertido en un centro potencial de trata de personas, cientos de señoritas son traídas de la selva para ejercer el oficio más antiguo del mundo en lugares previamente acondicionados que trabajan bajo la fachada de video pubs, cantinas y hasta centros de masaje, todo ello con conocimiento pleno de autoridades que no han hecho más que notificar en algunos casos a los responsables para después olvidar.

Las personas son captadas en su mayoría por ofertas de trabajo a través de las denominadas agencias de empleo, las cuales en un gran porcentaje operan sin la debida autorización.

Otras modalidades de captación son el padrinazgo, donde el menor es entregado por la familia a algún conocido, seducción, personas dedicadas a enamorar a la víctima para engañarla, y a la vanguardia de la tecnología los delincuentes utilizan el Internet, mediante el “chat”, los “blogs” y redes sociales.

La trata de personas en nuestra ciudad se extiende rápidamente, así mismo la proliferación de centros en donde se las explota sexualmente. Urgen operativos para poner fin a estos actos delincuenciales, así como aplicar mayor drasticidad en los operativos que se realicen.

Las rondas urbanas, Serenazgo y la Policía Nacional del Perú pueden ser los ejes fundamentales de esta labor, pero es imprescindible que además la ciudadanía denuncie sin temores este tipo de situaciones y se pongan al descubierto las mafias organizadas que operan en nuestra ciudad a su libre albedrío.

Balcon Interior

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