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martes, agosto 10, 2010

El problema del quechua





El quechua, una de las lenguas nativas del Perú que tiene mayor representatividad viene siendo discriminada por algunos docentes de las comunidades de Porcón y Chetilla. La denuncia no solo ha sorprendido, sino que refleja la falta de identidad que se tiene pese a que en algún momento esta lengua fue la que predominó en toda la zona.

El quechua o quichua es un continuo dialectal extendido por la zona occidental de Sudamérica que, considerado como un único idioma, es la cuarta lengua más hablada en América y la lengua nativa más extendida del continente, seguida del guaraní y luego el aimara, sin embargo, según lo ha denunciado Dolores Ayay, representante de la Academia Regional.

Las constituciones de Bolivia, de Ecuador y del Perú estipulan a sus respectivas lenguas nativas -entre ellas el quechua- como segundas lenguas oficiales después del español (oficiales en las zonas donde predomina u oficiales en su territorio).

Según ha indicado, el representante de la Academia Regional de Quechua se tiene la errónea idea de que el Quechua desvirtúa el aprendizaje y sume en el atraso a quienes lo practican, puesto que no sería un idioma comercial.

Pero el verdadero problema del Quechua radica en la falta de personal calificado, que permita que este idioma se enseñe en las más de 20 escuelas que han sido aprobadas para aplicar esta fórmula, sin embargo ante la falta de de docentes que manejen el idioma, ellos mismos han optado por desprestigiarlo y por iniciar una campaña negativa en contra del mismo.

Cuando los españoles arribaron al Tahuantinsuyo, la primera meta que se forjaron fue la de exterminar todo vestigio de la anterior cultura, lo que implicaba saquear sus templos, destruir su artesanía y por supuesto no dejar ninguna huella de los idiomas nativos. Labor que fue imposible si se tiene en cuenta la gran variedad y la pluralidad lingüística que existía. El Quechua logró sobrevivir y hasta hace solo unos años era común encontrar a grupos de campesinos en las plazuelas de San José y de San Pedro dialogando en Quechua, rindiendo un homenaje a nuestros antepasados y la herencia milenaria.

El problema del quechua pasa por más complejidades que el solo hecho de no quererlo difundir por parte de algunos docentes que no saben la lengua, el real y auténtico problema fusiona el desdén con que las autoridades han visto el rescate de él.

Tenemos un Instituto Nacional de Cultura enajenado que ha demostrado que a lo largo de estos años no ha podido aplicar una política para el quechua, un gobierno regional que solo ha buscado protagonismos en nuevos moldes educativos, contratando aún personal por grandes partidas económicas, pero nada con respecto al quechua.

Pese a que siempre hemos hecho uso de palabras quechuas y aún en nuestros diálogos cotidianos las seguimos usando, la misma indiferencia, también, parte de cada uno de nosotros mismos, quizás aún estemos a tiempo de rescatar ese idioma maravilloso que fue el puente de los millones de seres que nos antecedieron por muchos siglos antes de nuestro mestizaje.

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