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jueves, diciembre 13, 2012

¿Perdonando el pecado pero no el escándalo?



La noticia del día ha sido la publicación del Decreto Legislativo 1150 en las Normas Legales del Diario El Peruano, donde se califica de muy grave a las relaciones homosexuales en la policía y la sanción es el pase al retiro. En realidad el decreto no solo es polémico, sino que además es en extremo ridículo, si bien a una institución castrense se la suele vincular con la disciplina, no necesariamente todos los homosexuales son escandalosos. Ahora bien, el término “escandaloso” al que alude el decreto ¿se refiere a que si las relaciones son clandestinas no hay problema? –Cosa que no resulta descabellada porque entra a tallar el derecho a la intimidad-

En una sociedad que busca cada vez ser más igualitaria, la medida ha resultado inconveniente y hasta aberrante. Primero porque es una ambigüedad colosal el tema de las “relaciones homosexuales escandalosas dentro de la policía” o sea ¿las relaciones heterosexuales y escandalosas tendrán la aprobación institucional? ¿No tendrán sanción?

El controversial Decreto Legislativo 1150 dice textualmente “Tener relaciones sexuales con personas del mismo género, que causen escándalo o menoscaben la imagen constitucional” tiene como sanción el “pase a la situación de retiro”. Esta falta se encuentra en el anexo III, de Infracciones y Sanciones Muy Graves.

En cambio,  el reglamento detalla en otro punto que “mantener relaciones extramatrimoniales entre personal de la PNP, que generen escándalo y menoscaben la imagen institucional” solo tienen de 11 a 15 días de suspensión.

Definitivamente nos encontramos ante una falla garrafal de quienes elaboraron el perfil de las faltas y sanciones de los miembros de las fuerzas policiales. Lo expresado por el presidente Ollanta, suena lógico, no puede chocar frontalmente contra un sector amplio, importante y rosado de la sociedad, por eso ha dicho que el apuesta “por el respeto a las instituciones”, lo que resulta muy correcto, sin embargo no ha dado mayores especificaciones.

Todos los gremios de Derechos Humanos han salido de inmediato a hacer público su rechazo por tan singular medida y con certeza se harán las modificaciones pertinentes. Toda práctica escandalosa dentro de cualquier institución debe ser sancionada. La homosexualidad está enquistada en todas partes, en el futbol, en la iglesia, en la política… en todas las esferas de la sociedad y en todos los niveles.

El principio de igualdad se ha violado y se pretende discriminar ¿cuál es el límite del escándalo, dónde empieza y dónde termina? No se trata de avalar o de atacar a la homosexualidad, pero sí de deslindar con la no discriminación de la persona por cualquiera que sea su raza, sexo u opción y parece que una vez el Estado ha cometido un error que tendrá que corregir ante la polémica causada no solo en el ámbito nacional sino en los organismos internacionales que ya han repudiado la norma.

Bien podríamos remitirnos en este caso al viejo adagio y preguntar ¿Es que se busca perdonar el pecado pero no el escándalo?

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