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lunes, diciembre 17, 2012

El dueño de la pelota



Cuando era niño, algunas veces fui al estadio a ver jugar al UTC con mi padre y mi hermano. Entonces el UTC, al igual que ahora, era parte del futbol profesional e indistintamente jugaba cada domingo con equipos de todo el país, fue cuando venía Cristal o Alianza, El Torino de Talara o Los Diablos Rojos de Piura… y cuando el éxito de una temporada le dio en el rostro hasta llegaron a jugar el Wisterman de Bolivia y el Colo Colo de Chile.

Cajamarca en ese tiempo era una ciudad más pequeña, tan pequeña que aun en los partidos más importantes el estadio no se llenaba en su totalidad. Entonces era frecuente encontrar a muchos conocidos que eran parte de la escena cajamarquina, hoy algunos de ellos ya no están y partieron dejando una estela de recuerdo, otros en cambio aun siguen entre nosotros y no han perdió la vigencia de siempre – El Loco Terry por ejemplo, especialista en mentar la madre a cuanto jugador falle una jugada o cuanto personaje de entre el público se le ocurriera mirarlo-

En el entre tiempo ya se había establecido como un ícono el frito con el cebiche – ese plato que hoy se ha convertido en una de las banderas de nuestra gastronomía local y que pese a ser una combinación de cerdo con pescado nos resulta tan agradable siempre- Era infaltable un frito con cebiche en un plato de loza o de plástico, los descartables eran una utopía impensable en esos días –hoy son el pan de cada día-

Eran mediados de los ochenta. A los diez años uno siempre sueña con ser un futbolista y ser un gran campeón – como dice la letra de una canción que canta mi hija Azul- Hasta tiene su equipo de calichines y es el dueño de la pelota, lo que en cierta forma es muy beneficioso porque eso nos otorga el poder que hace falta a esa edad para jugar en un equipo sin necesidad de ser muy hábil con el balón.  En ese tiempo tenía, para suerte mía una pelota de cuero y bladder de 32 paños y un equipo de fulbito que empezaba a ganar algunos trofeos en el vecindario y en los extramuros de una vida de infancia. – Además de ello era el único poseedor de dos pares de guantes de boxeo, lo que me convertía en el Don King del barrio-

El tiempo se encarga de desengañarnos y otras veces los amigos y un buen día descubrimos que en definitiva lo nuestro no es el fútbol, menos el boxeo y decidimos que el rol que en una contienda futbolística tenemos es el de espectador, el de sufrido y dolido hincha. Y que ahí, sentados en una butaca no se juega nada pero se sufre mucho.

El partido jugado por la UTC el domingo en Puno, ha significado el inicio de una nueva era para Cajamarca, una era con historias que aguardan ser escritas. Es increíble el movimiento económico que se genera en torno al estadio cuando hay un partido y eso pasará en los próximos meses gracias a la presencia del fútbol profesional en nuestra ciudad.

Las próximas veces que el UTC juegue en Cajamarca, todos podremos disfrutar de un futbol que hace casi 20 años no veíamos en Cajamarca. Hoy más allá de tintes políticos y diferencias ideológicas todos los cajamarquinos por igual disfrutamos del ascenso del equipo de Cajamarca a una nueva era, esa debe ser la nueva era en la que debemos pensar, positivamente y no en que el sábado se acabará el mundo, es un absurdo.

El mundo se acaba o empieza cuando nosotros lo creemos y queremos y esta vez para los cajamarquinos empezamos una nueva historia, una en la que el UTC es el dueño del balón.   

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