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martes, diciembre 18, 2012

El mundo no se va a terminar el 21 de diciembre



Millones de turistas llegaron a México desde que se anunció el fin del mundo gracias a unas supuestas profecías mayas. Nadie habló con ningún maya, por lo tanto nadie puede asegurar el asunto de las terribles y necias profecías, por último no hay indicios de que los mayas usaron un calendario de conteo largo ni ningún códice.

Ellos nunca pensaron en el fin del mundo porque veían a la vida como una cuestión cíclica que se renovaba constantemente como la serpiente que se muerde la cola, sin embargo ha trascendido tanto la bendita profecía que ha causado conmoción en más de un grupo y hay quienes anuncian el fin del mundo alegremente, en las redes sociales, blogs y en cuanto espacio tienen para sembrar el tema sobre tan vaga necedad. – Después del 21 todos reirán felices y se habrá puesto al descubierto, una vez más, otra patraña del mercantilismo vil y de los vendedores de profecías que nunca le atinan ni al resultado de un partido de futbol siquiera-

Si nos remitimos a la documentación escrita, los presuntos códices maya conservados con un mayor componente profético son algunos de los llamados Chilam Balam (“Boca del Jaguar” o “Sacerdote Jaguar”). Se trata de códices anónimos en lengua maya en los siglos XVII y XVIII, que entre otras cosas hablaban de religión, historia, folklore y cosmogonía maya.

La mayoría del legado maya codificado fue destruido en 1.562, muchos años antes de la probable escritura de los Chilam Balam, en un Auto de Fe del sacerdote español Diego de Landa. Sólo han sobrevivido hasta nuestros días unos pocos que apenas fueron interpretados como simbología muy relativa. Existe un volumen reconstruido, no original. Estos libros podrían contener parte de la cultura popular maya destruida en 1.562.

Los únicos textos mayas a los que tanto se aluden para evocar al fin del mundo se basan en unas fuentes poco sólidas; traducciones e interpretaciones muy breves de estelas en piedra y de jeroglíficos reconstruidos.

El autor, Alberto Beuttenmüller, autor del libro de ficción sobre las famosas 7 Profecías Mayas ha negado la conceptualización del fin del mundo como una posibilidad remota siquiera y lo ha negado hasta la saciedad. Sin embargo hay sectores del mundo y de la política en mantener a la humanidad sometida al miedo y al terror como ha pasado cada cierto tiempo.

El mundo se va  acabar un día con certeza, lamentablemente eventos de esa naturaleza son impredecibles. No podemos sembrar en los niños esas historias de terror, ya tienen bastante con la televisión y las noticias, con los diarios, la radio y el Internet.

No podemos decir que una cultura ya extinta pudo profetizar el fin de la humanidad si ni siquiera pudo profetizar el fin de su propia caída y de su tiempo. Mientras se acerca el 21 de diciembre las grandes editoriales venden exorbitantes cifras de libros sobre profecías mayas y el fin del mundo. Los turistas siguen llegando a México y los piratas siguen vendiendo películas de corte fatalista en donde la humanidad desaparece.

Algunos ya enloquecieron y cometieron matanzas masivas, otros piensan en el suicidio y otros en hacer cosas disparatadas que nunca hicieron. De aquí  a un tiempo surgirá una nueva profecía, un nuevo intento para poner nerviosa a la humanidad y otra vez se repetirá la historia una vez más como el mundo cíclico de los mayas como ese mundo circular en que la serpiente se muerde la cola y recircula en una danza de vida en el tiempo. La vida mientras tanto continúa.

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