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miércoles, mayo 05, 2010

Adiós… ya me quedo sin ti




Ayer por la mañana los noticieros anunciaban la muerte de Lucho Barrios, ya por la noche anterior los noticieros nocturnos daban cuenta del grave estado en que se encontraba luego de sufrir una insuficiencia renal y un cuadro de diabetes que conjugado le produjo un fallo multiorgánico, sus riñones, pulmones y corazón no resistieron más y su voz se calló sin aplausos, sin más testigos que algunos familiares muy cercanos y sin más consuelo que el tiempo detenido en una sala del Hospital Dos de Mayo. Como rezaba su célebre tema “Marabú” Adiós ya me quedo sin ti… se hizo un tema insignia que ayer fue coreado por muchos boleristas.

La muerte se ha ensañado con la música criolla y con el bolero, en los últimos meses varios exponentes notables dejaron de existir, entre el laberinto triste que siempre deja la orfandad de voces disimiles que alguna vez cantaron temas con los que nos identificamos plenamente, canciones que parecían estar hechas a la medida para tal o cual dolor, desengaño o latente felicidad.

No cabe duda que la calidad interpretativa y la fuerza que Lucho Barrios le imponía a cada tema que interpretaba dejan una huella irrepetible en el panorama de la música americana.

El médico que lo atendió en sus últimos momentos de vida narró que Barrios pedía hasta el último momento en que se encontraba consiente cuidaba su voz «Hermano, háganme lo que quieran pero no me intuben porque mi voz la quiero conservar» había dicho hasta el último momento el cantante.

Barrios fue considerado en Latinoamérica como una de las figuras más representativas del bolero, grabó unos 150 discos y más de 1.000 canciones de varios países de América Latina, como "Joya del Pacífico", "Mi niña bonita", "Mi viejo", "Me engañas mujer", "Marabú", "Copas de licor", "Amor de pobre", entre otros inolvidables temas.

En Ecuador era conocido como el "Amo del bolero" y en Chile, donde vivió varios años, como el "Rey de los cebolleros" en alusión al romanticismo y sentimiento que imprimía a sus interpretaciones.

Entre los muchos premios que recibió, el más importante fue el que le entregó la Organización de Estados Americanos (OEA) por su trabajo en favor del acercamiento de los pueblos a través del canto.

En el 2002 el presidente de Chile Ricardo Lagos lo condecoró como un artista peruano ejemplar con un profundo arraigo en el pueblo chileno, donde ha causado consternación su deceso. Los noticieros de ese país daban cuenta de la triste noticia entre lamentos, hubo que esperar que suceda su defunción para descubrir lo entrañable que era Lucho Barrios para los chilenos.

El presidente García también hizo de manifiesto su pesar por la muerte del cantante y muchos países de América y el mundo dieron a conocer la noticia a través de los medios digitales, impresos y televisivos.

Una vez más la música en el Perú se viste de luto, la voz de uno de los más grandes boleristas se ha callado a los 75 años, quedará un vacío difícil de llenar en las radios que promocionan aún esta música que, inexorable va camino a la extinción y que ya no tiene exponentes prominentes.

Pocas veces el Perú comparte la pena con otros países por la muerte de un peruano, pocas veces como ahora el luto es internacional y cruzó las fronteras, tal vez sea el anuncio de que la música es el único idioma universal capaz de ser entendido por todos los seres humanos de este mundo.











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