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domingo, febrero 07, 2010

Goyito



Hace un tiempo nos llegó la mala noticia, el ilustre intelectual Gregorio Díaz Izquierdo tuvo un encuentro aciago con un problema de salud, uno de aquellos que suelen presentarse sin aviso, inesperadamente, como una sombra que cansada de acecharnos cotidianamente se lanza y nos toma entre sus brazos.
Su recuperación es lenta y los círculos culturales por donde se ha movido siempre Gregorio Díaz echan de menos su presencia sobria en cada evento, en cada rima que la tarde va haciendo mientras cae la lluvia que parece buscarlo entre las calles de Cajamarca sin poder encontrarlo.
Pocos recuerdan que el hombre de Huauco años antes fue un ilustre personaje en la cultura peruana con programa propio en un canal nacional desde donde se convirtió en la voz autorizada y en referente prioritario para temas de cine y otras artes, su rostro entonces aparecía a menudo en Caretas, El Comercio, La República, Oiga, El Peruano y en todos los espacios serios de la cultura nacional.
Gregorio es un escritor prolífico, su novela Tahuán conmovió a miles de lectores, sus poemas han sido antologados en varios libros y su presencia ha sido requerida en varios eventos internacionales. Sus bioramas, maquetas a las que él bautizo con ese poético lenguaje, le han valido reconocimientos importantes. Es un artista nato que tiene libros pendientes por publicar.
El sucio juego político que el actual gobierno aplica en todos sus actos, hizo que Gregorio Díaz tuviera que abandonar el Instituto Nacional de Cultura, la Oficina de Fomento de las Artes que él dirigía, representaba un peligro para la torpeza y la burocracia enquistada en esa institución y por ello se prefirió perder el valiosísimo aporte que daba a la cultura desde esa oficina.
Los días pasan y Goyo no aparece, su recuperación es aguardada por todos quienes los queremos, por quienes hemos disfrutado de su compañía en largas veladas de poesía, con quienes hemos compartido algún secreto y alguna tristeza.
Vamos Goyito, tú puedes, la tarde nos espera, los balcones frondosos de muchachas bellas, las líneas vacías esperando tus palabras y la noche inmaculada esperando que la profanemos hasta el alba.
No seas así Goyito, la vida es un ratito y el tuyo y el mío están a la mitad, el Patio Azul, Socorro, los poetas del mundo, las libélulas de este invierno, El Tercer Encuentro de las Cartas de Amor y los que siempre te hemos querido te estamos esperando, tienes que conocer a mi hija Patricia Azul, no te he leído mis últimos versos, tampoco tú has escrito los últimos tuyos… apúrate, nos esperan en la sala, afuera hace frío… ¿Goyito? Nos están Llamando…

Balcon Interior

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