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martes, febrero 26, 2013

La pedrada que lanzó Pedraza



El ministro del Interior, Wilfredo Pedraza, ha minimizado el incremento de inseguridad en todo el país y por toda respuesta –aunque parezca cantinflesco- ha dicho que el índice de criminalidad en nuestro país ha descendido, que las cifras emitidas por el Ministerio Público en donde se menciona que los actos delictivos entre el 2011 y el 2012 se han incrementado en un 80% no coinciden con las estadísticas que maneja la policía, y de hecho nunca van a coincidir porque Pedraza a demostrado que es un despistado que vive en otro planeta o al menos en otro país, porque negar lo que está sucediendo en nuestro país a nivel de violencia y delincuencia resulta descabellado. Negar eso es lanzar una verdadera piedra a la inteligencia de los peruanos.

La negligencia con que se ha manejado el tema de seguridad en el Perú resulta sorprendente, las cifras de violencia se incrementan a diario y las drásticas sanciones no amedrentan al hampa. La cadena: Policía, Ministerio Público, Poder Judicial, Inpe, tiene los eslabones carcomidos por malos funcionarios  -con las excepciones de ley, que las debe haber-

Se ha experimentado mucho con el tema de seguridad y nada resulta; un vicepresidente muerto, un gobernador, un alcalde, un fotógrafo, el vendedor de una propiedad, empresarios pesqueros, taxistas y la inacabable lista sigue incrementándose cada día. Dentro de los experimentos fallidos que se han hecho con las leyes y seguridad tenemos aquellas que nunca dieron resultados, entre las principales normas contra la delincuencia aprobadas del 2000 a la fecha destacan las de creación del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana (2003), de promulgación del nuevo Código Procesal Penal (2004), arresto ciudadano (2009), de autorización a gobiernos regionales y locales a girar recursos en favor de la policía (2010), de seguridad privada (2011) y de modificación del reglamento de ejecución penal, que prohibió el ingreso de equipos celulares a las cárceles (2011).

También están las leyes de creación del Consejo Nacional de Política Criminal y del servicio policial voluntario (2011), de la Policía Nacional del Perú (2012) y de la vinculación de las juntas vecinales con la seguridad ciudadana (2012). Ninguna de ellas triunfó, todas fracasaron, quedaron sin efecto o simplemente nunca se aplicaron.

Mientras se remueven ministros y jefes policiales, el Director de la Policía Nacional, general Raúl Salazar, sigue inamovible pese a los recurrentes fracasos que no ha podido maquillar, siempre la cuerda se ha roto por el lado más débil –otros fueron los que pagaron los platos rotos aunque nada tuvieran que ver- recordemos sino la fallida operación Libertad, el desastre del desalojo de La Parada, la ola delincuencial en Lima y en otras ciudades del país sin excluir a Cajamarca.

No hay peor ciego que el que no quiere ver y Ollanta no puede seguir con esa venda en los ojos creyendo las estadísticas de un grupo circundante a él que le dice cifras falsas. Ollanta está quedando como el rey del cuento que andaba desnudo y al que sus consejeros le decían que vestía un lindo traje para evitar ser despedidos – el traje según el cuento, solo podía ser visto por gente inteligente y como nadie quería pasar por bruto todos le mentían- hasta que un niño le hace ver su error, entonces se da cuenta que estaba desnudo.

Negar que vivimos un clímax delincuencial es demente e irresponsable. Mañana habrá noticias de nuevas muertes, de nuevos asesinatos, crímenes y asaltos, no podemos tapar el sol con un dedo aunque los ayayeros de Ollanta digan lo contrario.

Balcon Interior

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