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miércoles, febrero 20, 2013

Juguemos a la ronda mientras la inseguridad continúa




La inseguridad en Cajamarca se expande cada día, no hay un solo día en que no haya un acuchillado, una violación, un robo a mano armada, amas de casa asaltadas a diario en los mercados o peor aún, un muerto cotidianamente, sin contar los sicarios que hace buen tiempo tomaron Cajamarca.

Mientras tanto aparecen los falsos protagonistas buscando figurar de cualquier forma y surgen los ronderos con sus binzas y su falsa moral – esos señores que golpean a una mujer acusándola de infiel, ¿serán aquellos que castigan tan probos como para juzgar de esa manera algo que no configura un delito? ¿esas señoras y señores que azotan a una mujer ¿nunca le habrán sido infieles a sus parejas? Jesucristo alguna vez dijo “El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra- Los ronderos nos muestran diariamente como un pueblo de salvajes primitivos y lo lamentable es que las autoridades a las que les están haciendo la tare dicen “esto funciona y hay que reconocerlo” realmente penoso y patético.

Tres taxistas asesinados bajo la misma modalidad, la ineficiencia de un plan de seguridad ciudadana es notable, ni siquiera podemos hablar de ineficiencia sino de inexistencia. Estamos a un nivel de criminalidad aberrante, los índices delictivos se han disparado en los últimos años en nuestra ciudad y es la ineficiencia de las autoridades la que ha gatillado el aberrante crecimiento de las rondas que se sienten agrandadas con los continuos reportajes en medios nacionales que los pintan como justicieros ante la ineptitud de sus autoridades y que de paso nos hacen quedar a los cajamarquinos como una ciudad de incivilizados.

Con la presencia de las rondas campesinas la Santa Inquisición ha vuelto a instalarse. La historia de las rondas de Cuyumalca en Chota, a fines de los años ´70, era a todas luces justificable porque había ausencia del Estado y el abigeato había tomado las zonas rurales, pero recurrir a ellas porque he sido víctima de una infidelidad es un acto infeliz y cobarde, y la intervención de ellas para secuestrar y torturar a una persona, un delito que debe ser sancionado y no quedar en lo anecdótico. ¿Cuántos jueces que los avalan con un sonrisa en los labios bien podrían ser castigados por esas rondas por actos similares o peores? ¿avalarían eso también?

En nuestro yo maligno, en nuestro lado oscuro, disfrutamos de enterarnos de la vida ajena, sin embargo existe el derecho a la intimidad y privacidad que las rondas han violado sistemáticamente en las narices de nuestras ineficientes autoridades, de un poder disfuncional y agónico que ha demostrado ser incapaz de resolver un crimen.

Tenemos sicarios actuando hace un buen tiempo en Cajamarca, varias personas han sido ya victimadas en lo que la policía mal llama “ajuste de cuentas” porque ninguna cuenta se arregla, paga o ajusta con un balazo en la cabeza, quien debería ajustar las cuentas con el hampa, la delincuencia y el sicariato es la Policía Nacional del Perú que para eso han sido formados –aunque sea en mesecitos-. Mientras eso no sea así, ese grupo de figuretis de la binza seguirá jugando a la ronda violando derechos constitucionales, vejando a las personas sin juicio alguno y dejándonos ante los ojos del mundo y de nuestros compatriotas como una ciudad de bárbaros irracionales y la muerte y la delincuencia harán de esta tierra su feudo. ¿Seguimos jugando a la ronda mientras la inseguridad continúa?

Balcon Interior

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