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martes, febrero 19, 2013

Vatirayo



Luego del anuncio de la renuencia de Joseph Ratzinger, el Papa Benedicto XVI, se anunció la caída de un rayo en la punta de la cúpula de la Basílica de San Pedro.

La espectacular captura, obra del fotógrafo Alessandro di Meo, ha dado lugar además a todo tipo de especulaciones y comentarios en las redes sociales, donde algunos usuarios han aludido a la posibilidad de que el rayo sea fruto de algún tipo de designio divino, tras la primera renuncia de un jefe de la Iglesia católica ocurrida en los últimos siglos. Un designio que -ya que lo de los mayas no se cumplió- anunciaría una nueva supuesta hecatombe, es decir, otra vez debemos volver a tener miedo y empezar a pensar en lo peor.
En la fotografía se puede ver perfectamente como el rayo, que ilumina el cielo nublado y ya oscuro de la noche cerrada en Roma, cae sobre la punta de la cúpula de la basílica vaticana, una extraña y curiosa coincidencia que contó con el importante acierto del fotógrafo a la hora de capturar el momento – Una posibilidad entre un millón, mismo “Volver al Futuro” cuando el rayo cae en la torre de la iglesia-.

Muchas son las circunstancias que han envuelto en el misterio a esta fotografía y al fenómeno atmosférico que la protagoniza, lo que puede contribuir a que quede incluida en los anales de un día ya histórico para el pequeño Estado vaticano, cuyo jefe anunció en latín que dejará el cargo el próximo 28 de febrero.

El hecho curioso imagen se produjo solo horas después del anuncio hecho por Benedicto XVI poco antes del mediodía en un consistorio con cardenales en el Vaticano y de que el propio decano del colegio cardenalicio, Angelo Sodano, hiciera pública la primera reacción oficial en la Iglesia católica tras conocer la noticia.

“Ha sido como un rayo caído a cielo abierto”, dijo Sodano, el primero en confirmar con estas palabras un anuncio que muchos no podían creer al principio, ya no solo por lo poco común, sino también por las dificultades de comprensión por el hecho de que fuera pronunciado por el papa en una lengua muerta como es el latín.

Las razones que mueven al Papa a tomar la decisión seguirán siendo un misterio, más allá de las razones que él haya dado como son su edad, sus enfermedades y su deteriorado estado de salud. La renuncia de un Papa en tiempos aciagos siempre va a dar mucho que hablar.

Los protestantes y evangelistas han festejado el hecho y una felicidad extrema los ha embargado, acusando al Jefe de la Iglesia Católica de una serie de infundios.

Para variar, el único peruano que estará presente en la elección del próximo Papa será nada más y nada menos que Juan Luis Cipriani, harto conocido por sus ambiciones políticas y sus arremetidas discursivas en cada homilía para hacer propaganda por su partido político. Felizmente que solo puede elegir y no es elegible porque de ser así allí sí que los anticatólicos tendrían mucho que celebrar y elogiar.

El vatirayo ha remecido los cimientos de la fe y ha puesto a pensar a los más escépticos sobre tan extraña coincidencia y sobre tan efectiva precisión del fotógrafo Alessandro di Meo para captar un rayo posándose en la cúpula de la basílica vaticana. Solo esperemos que el próximo elegido acepte el designio y podamos decir una vez más “Anuncio vobis gaudium magnum. Habemus Papam (Os anuncio una gran alegría. Tenemos papa)”.

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