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lunes, febrero 18, 2013

Incapacidad



Hace unos días el papa Benedicto XVI sorprendió al mundo entero con su renuncia, el argumento que presentó fue su incapacidad para seguir dirigiendo el rumbo de la Iglesia Católica en el mundo. Incapacidad que él mismo reconocía y que para nada era un término degradante, injurioso, insultante, ofensivo o agraviante.

Según la Real Academia de la Lengua Española, sobre la palabra que ha sido el centro de la noticia dice al respecto:   Incapaz. (Del lat. incăpax, -ācis). 1. adj. Que no tiene capacidad o aptitud para algo. 2. adj. Falto de talento. 23. adj. Que no es capaz, por su naturaleza o por decisión de su voluntad. Ella es incapaz de mentir. 4. adj. Der. Que no tiene cumplida personalidad para actos civiles, o que carece de aptitud legal para algo determinado.

Como se puede apreciar el vocablo incapaz hasta puede hacer referencia a una a una virtud al instalarse como una negación en el ejemplo “Ella es incapaz de mentir.” La mala interpretación y el desconocimiento han hecho que se maximice una palabra que no es nada peyorativa y que al contrario, dependiendo del contexto, hasta puede ser interpretada como una negación de un antivalor, lo que la convierte en una afirmación indiscutible.

Por ello el promotor de la revocación Marco Tulio Gutiérrez apeló las resoluciones de los jurados especiales que le pedían retirar la propaganda que sostenía que se debe revocar a la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, “por incapaz”.

El abogado recordó que a fines de diciembre le informó al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) sobre el diseño de los paneles por el Sí y que recién recibieron una notificación el 23 de enero, en la que le exhortan a retirar de las calles esta publicidad al considerarla denigrante y ofensiva, nada más erróneo.

Una palabra mal dicha puede causar serios problemas, de eso no cabe la menor duda; del mismo modo que se le pueden buscar las sin razón como ha sucedido con la palabra “incapaz” y que ha sido la más cuestionada por revocadores y anti-revocadores. Cada uno hizo una “interpretación auténtica” y el tema degeneró en una condena a todas luces inválida y errada.

Una persona puede ser un gran ser humano, por lo tanto incapaz de matar. Puedo ser un gran pintor, pero incapaz de componer un poema o escribir una novela. Puedo ser una persona muy preparada, pero incapaz de hacer un buen gobierno –sino recordemos a los últimos presidentes del Perú, más allá de sus indiscutible méritos académicos fueron un verdadero desastre- Si el papa, siendo el papa renunció reconociendo su incapacidad para ejercer el cargo debido a su avanzado estado de edad y los males que lo aquejan no habría porque negarle el término de incapaz o la incapacidad a un político.

Felizmente existen referentes importantes que permiten salir de las dudas, referentes  como el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE)el que se ha encargado de sacar de dudas a quienes protestaban por el hecho y limar las asperezas por el engorroso tema de la revocatoria de la alcaldesa de Lima, antes de que el error trascienda y genere mayores conflictos.

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