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jueves, abril 08, 2010

Tomás Aladino Gálvez Villegas



Uno de los hualgayoquinos de mayor trascendencia en la historia

Tomás Gálvez Villegas, hoy Fiscal adjunto Supremo, es uno de los cajamarquinos más destacados, nació en Hualgayoc, estudió en el colegio Joaquín Bernal de ese pueblo minero, sus primeros años de escuela los hizo en la escuela fiscal sin saber que años después sería un fiscal notable y reconocido en todo el Perú.

Hualgayoc no es un pueblo que haya destacado por su tecnología, pese a estar rodeado de pequeñas empresas mineras, en los años que Tomás Gálvez estudió en Hualgayoc, lo hizo bajo la luz de velas entre calles cubiertas de neblina y lámparas de carburo que anunciaban días tristes, solo los domingos lograba encontrar algo nuevo entre los objetos y cachivaches que traían los buhoneros de tierras distantes, entre plásticos y vendedores de ollas de fierro, entre las piedras azules de las calles y de una acequia cantarina que atravesaba el pueblo.

TOMÁS ALADINO GÁLVEZ VILLEGAS es abogado. Maestro en Derecho Penal por la UNMSM. Fiscal Ajunto Supremo de la Fiscalía de la Nación. Catedrático de la Maestría en Derecho Penal en la UNMSM, Universidad Privada de Tacna. Autor de diversas obras jurídicas especializadas en Derecho Penal y Procesal Penal. Tomás Gálvez ha sido fiscal provisional, vocal y ahora fiscal adjunto supremo. Es autor de varios libros de Derecho. En el 2004, denunció a Enrique Vásquez Lafarga, asesor de la ex fiscal de la Nación Nelly Calderón, por extorsionar a un ex congresista.

Recientemente denunció a Efraín Anaya, integrante del Consejo Nacional de la Magistratura, denuncia que le costó que fuera destituido del cargo a Anaya. Según denunció Tomás Gálvez, Anaya en una cita clandestina le habría dicho que: El proceso se ganaba con incentivos económicos. “Acá se elige a los magistrados por su poder político o por su poder económico. ¿Cuál de los poderes tiene? Creo que usted no tiene el primero, pero sí el segundo”, le dijo Anaya, según lo narrado por Gálvez ante el CNM. Gálvez le contestó que él no tenía ni dinero ni poder político, pero que aún así había ganado anteriores procesos de selección. En efecto, Gálvez fue nombrado vocal superior en el 2002 y luego fiscal supremo adjunto en el 2004, cargo que ostenta hasta el momento. Luego de esta breve conversación y de no haber llegado a un acuerdo, el fiscal Gálvez se bajó del auto de Anaya en la misma avenida Brasil.

Hoy Gálvez ha vuelto a ser noticia por dictaminar a favor de la prescripción del delito imputado a Elsa Canchaya Sánchez, la desaforada parlamentaria que contrató a su empleada doméstica como asesora de su despacho. Probablemente no sea la última vez que se vea inmerso en una situación mediática dado el cargo que ostenta y la repercusión de sus solicitudes y dictámenes, pero no es un tema que le resta a sus réditos obtenidos en buena lid.

La vieja casa que habitaba Tomás Gálvez en Hualgayoc hoy ha sido derruida, pero no las calles, ni el local del colegio – donde Demóstenes Marín fue uno de sus tutores más abnegados cuando descubrió que él tenía un interés distinto a los demás, en cuanto al estudio –

Tomás Gálvez se ha sumado a los hualgayoquinos célebres de esa lista que es larga, junto a Joaquín Bernal, Eloy Santolalla, Miguel Espinach, Oscar Imaña, Víctor Santolalla, William Guillén y tantos otros que encontraron esa lámpara de carburo llena de moho y al frotarla vieron nacer de sí el genio que llevaban en su interior.

De: “Hualgayoc, historia y tragedia de un pueblo minero” J.A.P.



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