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jueves, enero 28, 2010

El Guardián... nos ha dejado



J.D. Salinger, autor de Catcher in the Rye (El guardián entre el centeno) El escritor más maravilloso de los últimos años y sin duda uno de los más leídos falleció en Nueva Hampshire, a los 91 años.
El maestro fue iconoclasta y no admitió en su segunda adultez ninguna entrevista, fue denigrado por su hija y ensalzado por la intelectualidad, como suele pasar con las frivolidades de seres que no entienden a los artistas y que los consideran seres insulsos, cada quien es responsable de sus actos, de vivir y morir como a uno mejor le plazca.
En un comunicado difundido por su representante literato, el hijo del escritor dijo que su padre murió por causas naturales en su hogar. Desde hacía 57 años vivía aislado por propia voluntad, sitiado de un mundo cada vez más hiriente, de una fama que odiaba.
Ernest Hemingway le reconoció ya en 1944 un “talento endiablado”. Fue cuando Jerome David – abreviado J.D. – Salinger apenas había publicado un único cuento.
En 1948 se ganó a exigentes lectores gracias a una colaboración con la revista “The New Yorker”, y en 1951 logró seguidores en todo el mundo con la novela de culto “The Catcher in the Rye” (“El guardián en el centeno”).La historia del adolescente Holden Caulfield, que se resiste frente a la hipocresía y desesperanza del mundo adulto, incluso fue comparada con el “Werther” de Goethe. Fue su única novela.
Margaret (Peggy) Salinger en su libro “The Dream Catcher” sobre su famoso padre. Cuenta que la trató con mucho amor en su niñez, aunque también era egoísta de forma patológica. Nada ni nadie podía molestarlo durante su trabajo, contó la mujer.
Agrega que pudo entrar a su estudio y dormitorio “tal vez dos veces en mi vida”. Margaret asegura en su libro con franqueza que, según la familia, Salinger sólo escribe para sí porque teme cualquier crítica.
Salinger fue uno de los grandes que ahora se va dejándonos una estela de tristeza y de amargura, se había refugiado en su soledad, sin ver a nadie, sin dejar que el mundo exterior penetre en su silencio y en su paz, ahora ha encontrado ese lugar difícil de encontrar en este mundo, acaba de hallarlo al cruzar esa línea tenue y casi invisible que separa la vida de la muerte.

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