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martes, marzo 26, 2013

La mentira del servicio militar obligatorio



El Ministerio de Defensa publicó el Decreto Supremo 001-2013, que en su artículo 1 aprueba el llamamiento extraordinario de personal para su incorporación voluntaria al servicio militar 2013 en el Ejército aunque la medida especifica que ello “se dará en caso no se logre alcanzar el número necesario con el llamamiento ordinario”, el carácter de obligatoriedad es evidente.

Ya en su artículo 3 el decreto indica que si con el llamamiento extraordinario no se alcanza el número de voluntarios necesarios, “se procederá de inmediato con el sorteo establecido en el artículo 50 de la Ley de Servicio Militar (modificado por el Decreto Legislativo 1146)”.

“Los elegidos por sorteo están obligados a presentarse en el plazo señalado para cada caso a la dirección de movilización de la institución a la que fueron asignados”, se añade.

El decreto en cuestión ha dividió a la opinión pública y especialmente a los congresistas de la república, mientras unos lo aplauden otros lo satanizan y es que razones no faltan; en el Perú el servicio militar siempre ha sido obligatorio para los más pobres y desposeídos, para quienes no podían – por falta de dinero o influencias – sobornar a los encargados de las oficinas de reclutamiento.

En décadas anteriores la historia fue peor y hasta vomitiva, basta con leer a Manuel Scorza, César Vallejo (El Tungsteno) o a Ciro Alegría para descubrir las atrocidades que se cometieron en nombre de la patria contra los más pobres del Perú.

Anualmente se requieren unos sesenta mil jóvenes para cumplir con el servicio militar, sin embargo hay un déficit de más de la mitad. En otros países el servicio militar es bien remunerado y tiene una serie de beneficios técnicos y profesionales, en el Perú en cambio, estamos en pañales en lo que a ello se refiere. En nuestro país no hay dinero para comprar balas, uniformes, zapatos… ni siquiera para el rancho que reciben los reclutas y si lo hay siempre llega recortado y se les da cualquier cosa como alimento –misma escuela de policías de Cajamarca-.

Pero la ley en realidad solo maquilla la verdad y el trasfondo real del “Servicio Militar Obligatorio”, porque una vez más: quienes tengan solvencia económica podrán eludir el servicio y pagar una multa, es decir volverán los mismos apellidos – peruanísimos- a ser incluidos y los mismos apellidos – extranjerísimos – a ser excluidos.

Al respecto el decreto explica: Están exceptuados los sorteados que tengan discapacidad física o mental grave y permanente, quienes estén privados de su libertad, quienes acrediten ser responsables del sostenimiento del hogar, los estudiantes universitarios, quienes acrediten estar prestando algún servicio voluntario a la comunidad y los residentes en el extranjero.
Los elegidos por sorteo o seleccionados que no se presenten “son sancionados con multa del 50% de la Unidad Impositiva Tributaria (UIT)”, es decir 1.850 nuevos soles.

Los pobres no residen en el extranjero, tampoco están en condiciones de pagar la mitad de una UIT, es decir volvemos a lo mismo aunque con una careta de legalidad. Volvemos a la discriminación con el viejo cuento de servir a la patria, al abuso de autoridad, al maltrato y la vejación por el solo hecho de ser pobres.

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