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jueves, diciembre 29, 2011

Candil de la calle, oscuridad de la casa


El 3 de enero de 1854, el pueblo, liderado por Toribio Casanova, José Egúsquiza y Pedro Villanueva se movilizaron por la ciudad, enfrentándose con armas de fuego a las fuerzas gobiernistas del Subprefecto Julián del Campo y Montero. Ahí nace la independencia cajamarquina del yugo de Trujillo.

Cajamarca celebrará este 3 de enero un aniversario más, 158 años desde el primer grito libertario que lideró Toribio Casanova, uno de los personajes a los cuales Cajamarca le debe más, si hablamos de su historia republicana, sin embargo, la casona en la que habitó es un cúmulo de ruinas gracias a la indiferencias de todas las autoridades en todas las gestiones, pero principalmente a las actuales.

Se ha preferido improvisar una serenata con miles de soles para recordar la lucha heroica de Casanova, sin embargo el emblema que representa la casa donde vivió es un lugar que amenaza con derrumbarse  a cada instante.

Mientras se habla tanto del cuidado del medioambiente y tirios y troyanos se rasgan las vestiduras por él, resulta absurdo que nuestras autoridades inviertan en una fiesta de aniversario 40 mil soles y algo más en quema de fuegos artificiales para recordar que han pasado 158 años de libertad que a la vez significan 158 años de olvido a uno de los hombres más notables de Cajamarca.

El pensamiento de candil de la calle oscuridad de la casa no se ajusta mejor que en esta oportunidad. La casona de Toribio Casanova se encuentra ubicada en la cuadra 9 del jirón José Gálvez, en una de sus paredes una placa anuncia que allí nació y vivió el héroe y solo hace falta darle una mirada para darse cuenta que una placa más grande e invisible da cuenta de la indiferencia que se ha tenido en todos estos años con el noble patricio y el lugar que lo cobijó mientras vivía.

Sería pertinente que las autoridades en vez de llevar la acostumbrada corona a esa estatua de acrílico que se encuentra ubicada en la plazuela que lleva su nombre, lleven esas flores y coronas y las dejen en la puerta de su casa para sentir algo de vergüenza y meditar sobre el futuro de ese inmueble  que además posee el único balcón colonial tipo cajón original y que amenaza con desplomarse cualquier momento.

Si el dinero destinado a una serenata sin sentido se destinase a hacer mejoras en la vieja casona se sentaría un precedente importante. Hace falta que se apliquen políticas en nuestra ciudad como se han aplicado en ciudades como Loja o Cuenca en el Ecuador en donde la empresa privada a asumido el mecenazgo de inmuebles coloniales y los ha refaccionado.

Mientras Cajamarca busca ser Patrimonio de la Humanidad la destrucción patrimonial avanza diariamente, la insensatez de algunos vecinos – incluido el arquitecto del INC quien no ha respetado el Centro Histórico y ha hecho cambios en su propiedad a su gusto y gana – ha deformado el rostro colonial y original de una de las ciudades con más significado en el proceso colonial de América, como es Cajamarca.  

La directora regional de cultura, Carla Díaz, ha manifestado su disposición a iniciar una campaña para salvar la casa de Toribio Casanova, es una labor que nos corresponde a todos los cajamarquinos y a todos los medios de comunicación iniciar ahora, mañana podría ser ya tarde. 

Balcon Interior

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