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jueves, julio 22, 2010

Señales de humo, alerta de muerte


• Las cocinas a leña grandes homicidas

En el Perú vivimos décadas de atraso si nos comparamos con otros países. El campo, lo rural, a diferencia de otros países, en donde vivir en las afueras resulta hasta exclusivo, lastimosamente en nuestra patria sucede todo lo contrario. Vivir en el campo es sinónimo de austeridad, pobreza y esto se refleja en mayor medida mientras los predios están más alejados de las urbes. Allí donde no hay agua potable, no hay gas ni combustibles fósiles y la solución para conseguir calor y fuego para cocer los alimentos es el uso de leña.

La contaminación generada por las cocinas a leña no solo afecta al medioambiente, sino que además ataca la vida causando una serie de enfermedades que casi siempre llegan a ser mortales. La gran mayoría de zonas rurales cuentan con cocinas que funcionan con leña, ello genera una gran cantidad de humo tóxico, lo que vulnera la salud de los pobladores en gran parte.

Los contaminantes atmosféricos que son perjudiciales para la salud tienden a darse en niveles más altos en lugares cerrados en los países en desarrollo como el nuestro. Las casas en el campo a menudo se ven saturadas hasta el colapso con las emisiones de humo como consecuencia de la combustión de la leña, muy al contrario a la creencia común de que esto es ante todo un fenómeno urbano asociado con los vehículos motorizados y las industrias. Una gran proporción de los hogares en países en desarrollo dependen de combustibles de biomasa – leña, estiércol y residuos de sus cultivos – para cocinar y calentar sus viviendas. Como resultado, unos 3.500 millones de personas en el mundo, en su mayoría residentes en zonas rurales, están expuestas a altos niveles de contaminantes atmosféricos en sus casas.

Nuestra región está atiborrada de casas que usan cocinas a leña en un ambiente cerrado, en donde las personas reciben una acción directa de los agentes contaminantes.

A medida que las sociedades van modernizándose, los hogares suben un peldaño en la “escalera energética” a los combustibles líquidos o gaseosos más limpios y, en algunos casos, la electricidad para cocinar. Se proyecta que el uso de los combustibles de biomasa irá disminuyendo lentamente en general, pero continuarán siendo la primera fuente de energía doméstica en gran parte del mundo en desarrollo durante el futuro previsible: según algunos estimados, en algunas regiones pobres, la dependencia de estos combustibles en efecto podría haber aumentado en fecha reciente.

Infecciones respiratorias, obstrucción pulmonar crónica, asma, anemia y complicaciones con los embarazos, además de abortos son algunas de las consecuencias inmediatas por este tipo de contaminación.

Lamentablemente no se tienen cifras exactas de las muertes producidas por el uso de estas cocinas en nuestra región. Cajamarca no tiene datos estadísticos que puedan corroborar lo alarmante que es la mortalidad como consecuencia de la toxicidad generada por las cocinas a leña.

Por eso, al margen de los factores socioculturales que motiven el uso de las cocinas a leña es preciso hacer notar que no todas las cocinas a leña atañen a las llamadas “cocinas mejoradas”, pues para estar en esta categoría necesariamente tienen que tener un sistema de chimenea que este conectado directamente a la cocina y no un extractor de aire contaminado como suele pasar en la mayoría de casos. Mientras no se tomen las precauciones debidas las cocinas mejoradas, serán cocinas desmejoradas… asesinas silenciosas.

Balcon Interior

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