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martes, julio 20, 2010

Dame un abrazo ahora que estoy vivo




Carlos Alayza necesita de nosotros

Hace muchos años Carlos Alayza Chávez se convirtió en el rostro más conocido de la televisión Cajamarquina. La sobriedad que le imponía a sus narraciones noticiosas le dieron una etiqueta muy personal y que marcó un nuevo modo de hacer televisión en la entonces TAMSAT (Televisión Autónoma Municipal Satelital).

Alayza ha sido durante todo este tiempo una muestra de buen periodismo y tenemos que reconocer que su verbo siempre estuvo acompañado de cultura, que demostraba una amplia capacidad intelectual. No ha sido un improvisado frente al micrófono y eso lo convierte en un caso raro si tenemos en cuenta que no siempre la televisión en Cajamarca se ha caracterizado por esta virtud.

Hasta hace poco lo hemos visto en sintonizados programas de distinto corte, desde virulentas entrevistas políticas también en melodiosas revistas musicales con grandes clásicos de todos los tiempos. La sensibilidad de la música puesta de manifiesto en una selección de temas minuciosa y rigurosamente seleccionados.

Hoy Carlitos Alayza se encuentra atravesando una penosa y ya larga enfermedad que lo tiene sumido hace mucho en la cama de un hospital, en la terrible ausencia de lo que ello significa, esa soledad de sábanas blancas y tormentosos medicamentos, de frías baldosas y de olor a asepsia. De ventanas tenuemente iluminadas por el devenir de los días, de hombres de bata y mujeres de faldas blancas. Rodeado de silencio y de ausencia.

Es preciso colaborar ahora con quien fue por tanto tiempo un icono del periodismo. Ahora nos necesita. Si algo podemos hacer es ahora, mañana ya será tarde, las palabras de afecto tienen valor mientras podemos oírlas, los abrazos son imperecederos cuando se dan de verdad. Después ya nada importa. El perfume de las rosas llega como una insolencia cuando no se las dieron en su momento. Mañana puede ser demasiado tarde. Uno de los poemas más bellos de autor desconocido nos habla sobre ello:

Prefiero que compartas conmigo unos pocos minutos ahora que estoy vivo y no una noche entera cuando yo muera./ Prefiero que estreches suavemente mi mano ahora que estoy vivo, y no apoyes tu cuerpo sobre mí cuando yo muera./ Prefiero que hagas una sola llamada ahora que estoy vivo, y no emprendas un inesperado viaje cuando yo muera./ Prefiero que me regales una sola flor ahora que estoy vivo, y no me envíes un hermoso ramo cuando yo muera./ Prefiero que me digas unas palabras de aliento ahora que estoy vivo, y no un desgarrador poema cuando yo muera./ Prefiero disfrutar de los más mínimos detalles ahora que estoy vivo, y no de grandes manifestaciones cuando yo muera./ Prefiero escucharte un poco nervioso diciendo lo que sientes por mí ahora que estoy vivo, y no un gran lamento porque no lo dijiste a tiempo y ahora estoy muerto./

Carlos Alayza, hoy ausente entre nosotros espera mucho de todos. Hoy aún hay tiempo, porque a veces el mañana nunca llega.

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