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domingo, julio 18, 2010

Con una mano escribo con la otra me sostengo



Charles Bukowsky (1920 – 1994) es uno de los poetas más profundos de las últimas décadas, sus libros lamentablemente no han sido traducidos en su mayor parte al castellano, lo que ha limitado mucho su difusión en nuestro idioma. Sin embargo su prosa ha sido en paralelo una de las más legítimas en el mundo contemporáneo a través de Henry Hank Chinaski, alter ego del propio Bukowski.

Hijo de una alemana y un militar estadounidense, Charles se sumergió en el alcohol desde muy joven, pero en polaridad a ello, al mismo tiempo se refugió en la literatura clásica norteamericana. Se jactaba de haber escrito su primer poema a los 35 años y siempre mostró su profundo respeto por la poesía de César Vallejo.

Editorial Anagrama ha publicado recientemente una obra importante con partes de la poesía del genial e irreverente poeta, esperemos que pronto el libro se encuentre en Cajamarca. La vida de Bukowsky transcurrió entre bares y cantinas, pero también en bibliotecas y en escándalos literarios por la esencia misma de su literatura y su ser.

Roberto Rubiano Vargas, escribió un ensayo interesante sobre el alcohol y la literatura, titulado “Con una mano escribo con la otra me sostengo” haciendo alusión al problema del alcohol y algunos genios literarios. Bukowsky encabeza la lista de los escritores norteamericanos más borrachos, no por ello la calidad de su obra se disminuye.

En el Perú los ejemplos similares sobran, definitivamente el más prominente en la literatura de hoy es el escritor Alfredo Bryce, pero tampoco podemos omitir al no menos talentoso Julio Ramón Ribeyro, quien hasta escribió un cuento titulado “Los hombres y las botellas” Vargas Llosa en cambio se retiró a tiempo de ese combustible literario, argumentando que “No se puede servir a dos señores a la vez”.

El quehacer literario estuvo y está ligado estrechamente a ese néctar de la motivación. La lista de escritores reconocidos y que tuvieron serios problemas con el alcohol es tan extensa que habría que escribir un libro para anotar los nombres de todos ellos.

Cajamarca y sus insignes literatos no escapan a esta estadística y es bien sabido que tres de nuestros más talentosos escritores locales murieron a consecuencia de ello en los últimos años. Mencionar sus identidades no es necesario. Todos los conocimos, todos los queremos y recordamos.

Lo que años atrás era considerado un vicio despreciable, recientemente ha sido admitido en el catálogo de enfermedades y es por ello que necesita un tratamiento como cualquier enfermedad, no es diferente a ninguna otra en su fondo aunque sí en su forma.

Pero Charles Bukowsky considerado entre los padres del “Realismo Sucio” a diferencia de la pléyade de escritores que pasaron por el mundo disfrazando su alcohólico problema hizo de él una sombra que lo acompañaba y lo mostraba a donde iba. Probablemente no sea una virtud, pero si lo es por ejemplo, la transparencia con que él la revelaba. Sin tapujos, sin tules que disfracen su verdad. Sin hipocresías. La transparencia de un hombre opaca siempre cualquier defecto.

Médicos y psicólogos coinciden en que el primer paso para enfrentar el alcoholismo es reconocerlo, admitir que se lo padece. Cajamarca tiene un alto, muy elevado índice de alcoholismo y (no solo se limita a la literatura, sino que se extiende a todos los ámbitos, estadísticamente cada vez mayor número menores de edad se inician en el alcoholismo).

Una de las frases más conocidas del célebre Bukowsky era: "Si ocurre algo malo, bebes para olvidar, si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo, y si no pasa nada, bebes para que pase algo". Pero al mismo tiempo reconocía en otra: "La sombra del borracho que escribe, oscureció al escritor que bebe". Muchos talentos en el mundo quedaron sepultados y se extinguieron por ese primer trago amargo que después se hizo dulce, dulce… cada vez más intensamente dulce.



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