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lunes, abril 14, 2014

Los poetas de mi cuarto



Mi habitación es un espacio silencioso en el que habito lleno de recuerdos y retratos, entre libros y objetos de un pasado distante no tan lejano. En ellos habitan conmigo una escultura de César Vallejo que compré hace unos años en una tienda de artesanías en la plaza  de Huamachuco y junto a él, siempre eterno, en una urna de vidrio parte de los restos del poeta Manuel Ibáñez Rosazza.

Ambas son para mí esenciales en mi vida, la escultura de Vallejo viajó en su propio asiento hasta Cajamarca, con cinturón de seguridad y con mi hija de tres meses y mi esposa Lucecita que decía que le prodigaba más cuidados al Vallejo de arcilla que a mi hija Azul casi recién nacida, quizás fue cierto, quizás exageré aquel mes de mayo.

Los restos de Manuelito Ibáñez los obtuve el día que exhumaron su cadáver para llevárselo a Trujillo, era diciembre muy temprano y me colé entre los familiares, cuando se hubieron ido y quedó el cajón vacío y abandonado tome parte de los restos olvidados del poeta, -después su hija Paola se enteraría y lloraría emocionada dándome un abrazo- desde entonces habitan en una urna junto a Vallejo y a los libros de tantos amigos y a unos poemas casi olvidados en los estantes de mi soledad.

Hoy es el Día del Poeta en el Perú, de cada mil uno trasciende, los demás desaparecen en el tiempo y el olvido. Un día como hoy hace 77 años cuando acababa de cumplir 45 años de edad murió Vallejo en abandono, sin saber quién sería después gracias a la terquedad de su Georgette –Es lo maravilloso de tener una mujer que nos ame de verdad-

Pero César Vallejo no se fue, se fue solo su cuerpo físico pero su poesía trascendió a todos los idiomas. Pasó lo mismo con Gonzalo Rosé, Manuel Scorza, Javier Heraud y Manuel Ibáñez que desde la urna todas las noches sigue pensando en sus poemas, a veces hablamos largas horas durante la noche para saber cómo anda la poesía en el otro lado, es decir, la de César Calvo, la de Antonio Cisneros, la de Washington Delgado… de quienes llegaron al Patio Azul tantas veces y hoy residen en otra dimensión. Allá en donde la lluvia que me moja los deja secos a ellos…

Hoy es un día para recordar, para remediar la humildad de la palabra, para darnos un abrazo fraterno como en Masa de Vallejo y llamarnos alguna vez y por un instante hermanos.

Jaime Abanto Padilla - Presidente de la Asociación de Poetas y Escritores de Cajamarca (APECAJ)

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